La reciente expansión del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS2) amplía la regulación a sectores clave como el transporte por carretera y la construcción. Con esta inclusión, se prevé un impacto directo en el coste de la energía para los consumidores europeos, al integrar combustibles fósiles utilizados en la calefacción y el transporte dentro del sistema de precios del carbono.
Precauciones necesarias para el impacto social
José Morales, uno de los expertos comparecientes, llamó la atención sobre las precauciones que deben considerarse al diseñar este sistema, afirmando que es crucial «salvaguardar» a la sociedad. A pesar de que el ETS2 estará acompañado de un Fondo Social por el Clima, Morales advirtió que «no se puede delegar en él la subsanación de todas las afectaciones» que se puedan producir. Además, propuso elevar la asignación de ingresos de este fondo del 25 % al 60 % y destinar partidas de los fondos Next Generation, así como del Fondo Nacional de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico. Todas las ayudas deben ser «estructurales y sostenidas en el tiempo, no simples parches».
Enfoque en la población más vulnerable
Las medidas adoptadas deben centrarse en la población más vulnerable, considerando factores geográficos y climáticos. Esto incluye la mejora del transporte público y los sistemas colectivos, así como el leasing social de vehículos 100 % eléctricos. En el ámbito de la vivienda, es fundamental contar con oficinas o agencias inclusivas que apoyen la rehabilitación y transición energética.
Argumentos en contra de la normativa
El segundo compareciente, José Ramón Ferrandis Muñoz, licenciado en Ciencias Políticas y técnico comercial, trazó un análisis sobre las temperaturas a lo largo de la historia, sugiriendo que «no se puede establecer correlación entre CO2 e incremento de temperaturas». Además, rechazó la idea de que las acciones humanas sean responsables del aumento de temperaturas y de los desastres naturales, alegando que estos fenómenos, como la dana ocurrida en Valencia el pasado octubre, ya se habían producido previamente. «Yo no niego el cambio climático, simplemente niego que con esta norma ni ninguna otra similar podamos modificar el patrón de cambio climático que viene teniendo lugar desde el principio de los tiempos», enfatizó.
Implicaciones estratégicas de la nueva ley
Más allá de su carácter técnico, el nuevo régimen del ETS2 tiene profundas implicaciones estratégicas, obligando a sectores claves—como la generación eléctrica, el refino, la siderurgia o la aviación intraeuropea— a internalizar los costos ambientales de su actividad. Esta ley de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) no solo regulará las emisiones, sino que también transformará la forma en que la economía produce energía y bienes, vinculando la sostenibilidad con la competitividad. De este modo, se contribuye al avance hacia los compromisos de España y la UE para alcanzar la neutralidad climática en 2050.
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