El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido a su esposa, Begoña Gómez, tras su salida del mundo laboral cuando él asumió la Presidencia del Gobierno. En una reciente entrevista en el programa ‘La Revuelta’ de TVE, Sánchez enfatizó que no existe influencia alguna derivada de su relación conyugal.
En este contexto, el presidente afirmó que su esposa contaba con una carrera profesional «consolidada» antes de que comenzara su relación. Sánchez expresó su deseo de que en España cualquier mujer pueda trabajar en lo que desee sin tener que «sacrificar su carrera» por la de su pareja. Gómez se encuentra a la espera de juicio por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción, pero Sánchez ha defendido su inocencia, señalando: «Se han traspasado líneas rojas con personas que yo quiero, mi mujer y mi hermano».
Sánchez también explicó que, antes de asumir el cargo de secretario general del PSOE en 2014, Gómez ya colaboraba con la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y mantenía su trabajo en una empresa. Al llegar a la Presidencia del Gobierno en 2018, ella le comunicó que dejaría su puesto laboral sin consultarlo. A pesar de ello, continuó trabajando con la UCM por un salario de 15.000 euros brutos al año.
El presidente se mostró crítico con la tesis de la judicatura que implica que, por ser la esposa de un presidente, tiene una capacidad de influir sin que se lo soliciten. «¿Eso significa que la mujer de un presidente no puede hacer nada?», cuestionó. Sánchez subrayó que su deseo es que, dentro de la legalidad, las mujeres puedan trabajar en lo que deseen y que no deban sacrificar su vida laboral por la de su pareja.
El presidente lamentó que su esposa dejara de trabajar debido a su posición, declarando que «esto es lo más contradictorio y paradójico de este caso».
SE QUEDÓ «HELADO» CON ÁBALOS
Al ser preguntado sobre sus peores errores como presidente, Sánchez mencionó los casos de corrupción dentro del PSOE, refiriéndose específicamente al exministro José Luis Ábalos, quien ha sido condenado a 24 años de cárcel por el Tribunal Supremo por varios delitos de corrupción. Sin embargo, el presidente declaró que nunca tuvo indicios sobre el comportamiento de Ábalos, manifestando: «De verdad que no, ahí crees conocer a la gente y de repente se desvela una cara en determinados colaboradores que te quedas helado y es el caso de Ábalos».
