MADRID, 4 de junio de 2023 – El próximo 7 de junio, Atresplayer estrena ’33 días’, la primera serie de ficción del director Carles Porta. Esta producción, protagonizada por José Manuel Poga y Julián Villagrán, se inspira en la fuga real de dos presos de la cárcel de Ponent en Lleida en el año 2001. Durante más de un mes, los fugitivos cometieron varios delitos, incluyendo el asesinato de un joven, la agresión sexual a su pareja, y el disparo a un mosso d’esquadra que quedó parapléjico. Los actores han reconocido la dureza del rodaje, ya que filmaron «cosas horribles que pasaron de verdad y produce mucho vértigo, sobre todo por las víctimas«.
Poga señala: «Da pudor y respeto interpretar y entrar en la privacidad de personas reales que tienen familia, que tienen hijos. Son personas que existen, que están ahí y que van a ver tu trabajo», refiriéndose a su papel como Prieto en ’33 días’, en una entrevista junto a Villagrán.
El actor también considera que el auge del género true crime está vinculado a la creciente exposición social a la violencia. Opina que «vivimos un momento en el que ahora vemos a hombres matando mujeres en plena calle» y que, de este modo, «los asesinatos y las atrocidades están muy normalizados«. Según él, el hecho de que esta sea una historia real «despierta en el espectador un morbo que hay quien entra y hay quien no».
Para Poga, quien es conocido por su participación en ‘La casa de papel’ y ‘El cuerpo en llamas’, uno de los aspectos más interesantes de estas ficciones es la posibilidad de adentrarse en la mente de los criminales. Asegura que resulta «interesante entrar en ese perfil psicológico e intentar entender por qué llegaron a hacer las cosas que hicieron». Destaca que uno de los aspectos más curiosos de ’33 días’ es situar al espectador frente a los conflictos internos de personajes que son considerados villanos.
En este sentido, Poga destaca el interés por profundizar en la psicología de personajes como Prieto, marcado por la ira y el «fascismo», para entender el origen de sus comportamientos y llegar a verlo «como una víctima realmente». Sin embargo, aclara que comprender no implica justificar: «Está claro que estos dos tipos que salieron de la cárcel hicieron una atrocidad y tienen que estar en la cárcel. Yo no lo voy a blanquear ni defender, pero como actor no tengo que juzgarlos y entenderlos«.
Entre víctimas y verdugos
Para construir su personaje de Calatrava, Julián Villagrán revela que tuvieron «acceso a las cartas que escribieron en la cárcel para planificar la huida, las cartas que le enviaba a su madre, y una carta que le hicieron escribir una vez lo cogieron para explicar por qué lo había hecho, además del informe psiquiátrico que le realizaron al ingresar en prisión».
Villagrán complementó su trabajo con la escucha de grabaciones judiciales que le permitieron acercarse a la personalidad de Calatrava, mencionando: «Escuché audios del juicio y eso me ayudó mucho. El soniquete que tenía y sus creencias. Luego lo embarcas en el guion y construyes tanto los personajes como la historia«. Durante su proceso, también contó con las aportaciones de la periodista Mayka Navarro, quien realiza un cameo en la serie y que, según recuerda Villagrán, «siguió muy de cerca el caso en aquella época».
Más allá de la documentación, Villagrán trató de comprender los conflictos internos de un personaje marcado por la adicción y la falta de referentes afectivos. Él señala: «He intentado encontrar su debilidad, su conflicto». En su opinión, Calatrava encuentra en Prieto algo que nunca había tenido antes: protección y reconocimiento. «El heroinómano no había hecho nunca daño a nadie y, al conocer a Prieto en la cárcel, encuentra una figura fraternal por primera vez en su vida. Sabe que está ahí por asesinato, pero encuentra refugio en él», afirma.
Esta relación de dependencia emocional ayuda a explicar algunas de sus decisiones posteriores. En cuanto a las motivaciones que llevaron a Calatrava a delinquir, Villagrán apunta también a un profundo sentimiento de fracaso personal. «Yo leí que él se sentía muy mal con respecto a su familia, se veía como un fracasado, y que quería compensar a sus hermanos y a sus padres organizando el golpe«, subraya.
Somos presos del móvil y de las redes sociales
’33 días’ plantea una reflexión sobre el significado de la libertad, más allá de la reconstrucción de una fuga. Tanto Poga como Villagrán coinciden en que la relación entre Prieto y Calatrava trasciende la simple amistad o complicidad criminal, convirtiéndose en una dependencia emocional que condiciona sus decisiones. Poga describe el vínculo entre ambos como el encuentro de «dos solos juntos» y, en su opinión, la paradoja de la historia reside en que, a pesar de su obsesión por escapar de prisión, terminan siendo «presos el uno del otro».
Villagrán comparte esta lectura y la lleva un paso más allá al conectar la historia con la sociedad actual. Él recuerda una reflexión presente en la serie sobre la aparente contradicción entre libertad y dependencia: «Puedes estar en la calle y sentirte la persona más libre del mundo, pero al final es cuando más prisionero eres». Además, considera que esta falta de libertad no es exclusiva de ellos: «Nosotros, que somos libres, somos auténticos presos del móvil, de las redes sociales y de nuestro entorno», concluye.
