Palestina celebrará este sábado unas elecciones en las que estarán en liza los puestos en los consejos locales. En la Franja de Gaza, esta votación tendrá lugar en Deir al Balá, marcando la primera ocasión en más de dos décadas que se llevan a cabo elecciones en el enclave, donde hay un frágil alto el fuego en vigor desde octubre de 2025, tras más de dos años de ofensiva israelí.
La Comisión Electoral Central (CEC) de Palestina ha indicado que más de un millón de personas están llamadas a las urnas para elegir a los representantes en 184 de los 421 consejos locales. De estos, hay cerca de 70.500 votantes en Deir al Balá, la única circunscripción gazatí incluida en el proceso, tras una campaña electoral que se ha extendido durante catorce días.
Además, el organismo ha manifestado que 197 municipalidades y consejos locales serán formados por «aclamación», dado que solo se presentó un candidato por puesto, mientras que en 40 no hay listas electorales o candidatos en liza, sin aclarar por ahora cómo se estructurarán esos casos.
La jornada de reflexión de este viernes busca «generar un clima neutral y de calma que permita a los votantes tomar una decisión de forma totalmente libre, lejos de cualquier presión de campaña», de acuerdo con el organismo. El objetivo es «potenciar la integridad» del proceso y dar «las mismas oportunidades a todas las listas y candidatos».
La votación se llevará a cabo en un contexto de gran tensión, marcado por los continuos ataques israelíes contra Gaza, que han dejado cerca de 800 muertos desde el inicio del alto el fuego, según las autoridades gazatíes controladas por Hamás, y el aumento de los ataques de colonos e incursiones de las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania.
La votación en Gaza solo se realizará en Deir al Balá porque es uno de los pocos núcleos de población que no está bajo ocupación de las tropas israelíes, las cuales están desplegadas en la llamada «línea amarilla», que se extiende en más del 50% del territorio del enclave. De hecho, esta zona ha sufrido menos devastación que otras partes de la Franja, que se encuentra en una profunda crisis humanitaria debido a la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023.
No obstante, en la lista de votantes figuran únicamente las personas que residían en la ciudad antes de la ofensiva, por lo que los miles de desplazados que han llegado allí desde otras partes del enclave huyendo de los ataques israelíes no tendrán derecho a voto en estos comicios, los primeros en el enclave desde las polémicas elecciones celebradas en enero de 2006 en los Territorios Palestinos Ocupados.
En aquellas elecciones, la lista Cambio y Reforma, integrada por candidatos de Hamás, logró la victoria tanto en Gaza como en Cisjordania, incluida Jerusalén Este. Esto llevó a que Israel y Estados Unidos rechazaran los resultados, una postura que fue apoyada por la Autoridad Palestina, lo que posteriormente resultó en una separación administrativa y territorial tras un conflicto intrapalestino.
Los Últimos Procesos Electorales
Desde 2006 no se han celebrado elecciones en Gaza, ya que Hamás ha realizado nombramientos administrativos en el enclave bajo su control. Mientras tanto, en Cisjordania sí ha habido elecciones locales en 2012, 2017 y 2022, aunque las elecciones presidenciales y legislativas han sido aplazadas en varias ocasiones, lo que ha generado dudas sobre la legitimidad del mandato del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
La disolución «de facto» en 2007 del Consejo Legislativo Palestino, el Parlamento, ha dejado los cambios en la legislación electoral en manos del presidente palestino, que ha recurrido a una serie de decretos, incorporando un nuevo sistema electoral y ampliando las cuotas reservadas a mujeres para que ocupen cargos en estos organismos públicos.
Uno de los pasos más controvertidos requiere que todos los candidatos firmen un compromiso de «ceñirse al programa político y nacional de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)», dominada por el partido de Abbas, Al Fatá; a la que no pertenecen Hamás ni otras facciones como Yihad Islámica. Esto ha sido interpretado como un obstáculo a sus listas.
La situación ha resultado en la exclusión de estas formaciones, que no presentan candidatos bajo su égida. A su vez, las autoridades de Gaza han solicitado en varias ocasiones que se autorice la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG) para asumir la gestión de la Franja, dentro del marco de la propuesta presentada por Estados Unidos para el futuro del enclave.
El CNAG, encabezado por Alí Shaath, fue creado tras la formación de la Junta de Paz liderada por el presidente estadounidense, Donald Trump, después del acuerdo en octubre de 2025 para aplicar la mencionada propuesta, que recibió el respaldo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que dio lugar al alto el fuego, ante dudas sobre si se iniciará la segunda fase del pacto debido a incumplimientos de compromisos previos.
Existen incertidumbres sobre la relevancia de los resultados de las elecciones en la Franja, especialmente debido a las suspicacias sobre la falta de representatividad y el contexto de conflicto que sigue imperando. La preocupación persiste sobre si el proceso político avanzará o si Israel optará por relanzar su ofensiva a gran escala, en un escenario marcado por denuncias internacionales sobre un genocidio en Gaza.
La ONU Habla de «Oportunidad Importante»
El vicecoordinador especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Próximo, Ramiz Alakbarov, ha afirmado que «las elecciones de este sábado representan una importante oportunidad para que los palestinos ejerzan sus derechos democráticos durante un período excepcionalmente difícil». También ha elogiado a la CEC por sus «constantes esfuerzos para preparar un proceso creíble, dados los importantes desafíos que existen en Cisjordania y las condiciones extraordinariamente difíciles en Gaza».
La ONU ha hecho un llamado a todas las partes para que garanticen que el proceso se desarrolle «de manera pacífica, ordenada e inclusiva» y que «los votantes puedan ejercer su derecho a participar de forma libre y sin intimidación». Asimismo, cualquier posible disputa surgida después de la votación deberá ser resuelta a través de los canales legales establecidos.
Por último, el organismo ha expresado su apoyo al «fortalecimiento de las instituciones palestinas y la promoción de la gobernanza democrática», dentro de «los esfuerzos más amplios para impulsar una paz justa y duradera conforme al Derecho Internacional, las resoluciones pertinentes de la ONU, y en busca de una solución viable de dos Estados.»
La votación se considera una prueba de fuego de cara a las legislativas del 1 de noviembre, aunque aún hay dudas sobre las capacidades para organizarlas, dado que falta un acuerdo político entre Al Fatá y Hamás y existen dificultades técnicas, especialmente en Jerusalén Este, donde Israel impidió el voto en 2021, lo que provocó el aplazamiento de aquellos comicios.
Al mismo tiempo, se suma la situación de seguridad en Cisjordania, donde han muerto decenas de palestinos en ataques perpetrados por colonos y las fuerzas de seguridad, y donde el Gobierno de Israel ha ampliado la construcción de asentamientos y la expropiación de tierras palestinas, a pesar de las críticas internacionales, que contravienen el Derecho Internacional y socavan la viabilidad de la solución de dos Estados.
