MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) – Los niños en edad escolar que enfrentan traumas como el divorcio de sus padres, violencia comunitaria o dificultades financieras tienen más probabilidades de vivir en hogares donde se usa tabaco, lo que pone en riesgo su salud. Esta conclusión proviene de un estudio publicado en ‘Child Protection and Practice’ y liderado por la investigadora especializada en el consumo de tabaco y sus efectos de la Universidad de Cincinnati (EEUU), Ashley Merianos.
Relación entre experiencias adversas y exposición al tabaco
Además, la investigación revela que, a medida que aumentan estas experiencias adversas en la niñez (ACE), también aumenta la probabilidad de que los niños que viven con consumidores de tabaco estén expuestos al humo nocivo.
Análisis de datos significativos
El estudio se llevó a cabo mediante un análisis de los datos de la ‘Encuesta Nacional de Salud Infantil 2020-2021’, que incluyó a 26.422 niños de entre 6 y 11 años. En este contexto, los participantes fueron evaluados según el tipo de ACE (de origen familiar, económico o comunitario). Asimismo, se diferenciaron tres tipos de exposición al humo: la ausencia de exposición en el hogar, la exposición al humo de segunda mano (niños que conviven con fumadores que fuman en espacios cerrados), y la exposición de tercera mano (niños que conviven con fumadores que no fuman en espacios cerrados).
Los peligros de la exposición de tercera mano
En este sentido, los niños cuyos cuidadores fuman exclusivamente fuera de casa (exposición de tercera mano) corren un riesgo significativo debido a los residuos de humo de tercera mano en la ropa, los muebles y las superficies. «Existe el mito de que los niños que viven con fumadores de tabaco que solo fuman fuera de sus hogares están a salvo de la exposición al humo del tabaco y sus consecuencias negativas para la salud», afirma Merianos.
Impacto de los traumas en la salud infantil
Tanto los traumas relacionados con el hogar (como la separación de los padres) como la adversidad a nivel comunitario (presenciar violencia en el vecindario) se correlacionan con una mayor exposición al humo de tabaco. En el caso de los traumas económicos, estos se relacionan con un aumento de las probabilidades de exposición de tercera mano.
Contexto socioeconómico
Sin embargo, más de la mitad de los niños encuestados (51,8%) tenían padres con un nivel de educación universitaria, y el 63,3% vivían con dos padres que actualmente estaban casados. Estos datos reflejan un contexto socioeconómico que podría influir en la exposición al tabaco.
Recomendaciones para un enfoque basado en el trauma
Finalmente, el estudio insta a los líderes políticos a considerar enfoques basados en el trauma para la prevención del tabaco y las intervenciones de salud en el hogar. La identificación y el abordaje de los ACE en la infancia pueden ser claves para mejorar la salud y el bienestar de estos niños.
