Con Trump en el poder, y tal y como era previsible, el crecimiento de los vehículos eléctricos se ha ralentizado no solo en Estados Unidos, sino también en Canadá. Y no se trata solo de una percepción ambiental negativa. Las recientes medidas del presidente están siendo nefastas para los fabricantes de este tipo de vehículos, que ven cómo sus ventas caen.
Mientras esto sucede en EE. UU., fuera del país del MAGA los compradores siguen optando por los coches eléctricos y sus ventas suben en prácticamente todos los mercados, como es el ejemplo de China, Europa y el resto del mundo, donde las cifras son positivas y la demanda no cesa.
Coches eléctricos: no se venden en EE. UU. pero sí en el resto del mundo
Las ventas de automóviles eléctricos se estancaron en EE. UU. y Canadá en los primeros siete meses de 2025 a consecuencia de la llegada al poder de Donald Trump. En contraste, en el resto del mundo aumentaron entre un 30 y un 40 %, según un informe publicado esta semana.
El informe de la firma Rho Motion evidencia el efecto de las políticas de la Administración Trump en contra de los vehículos eléctricos al indicar que de enero a julio, sus ventas en EE. UU. solo sumaron 1.000.000 de unidades, un crecimiento del 2 %. En comparación, durante ese mismo periodo, en China se vendieron 6,5 millones de vehículos eléctricos (+29 %), en Europa 2,3 millones (+30 %) y en el resto del mundo 0,9 millones (+42 %).
Charles Lester, gerente de datos de Rho Motion, indicó en un comunicado que “las ventas globales de vehículos eléctricos han superado los 10,7 millones en los primeros siete meses de 2025”, lo que implica un robusto crecimiento del 27 % con respecto al año anterior.


“En cambio, el crecimiento en Norteamérica ha sido limitado en lo que va de 2025, con Estados Unidos enfrentando obstáculos normativos y Canadá experimentando una desaceleración”, explicó Lester. Y aunque añadió que espera un “repunte temporal” en EE. UU. antes de que su Gobierno elimine a finales de septiembre los créditos fiscales para la compra de eléctricos, a ese aumento le seguirá una “probable caída”.
Trump cumple sus promesas
El 20 de enero de 2025, nada más asumir la presidencia de EE. UU., Trump emitió una serie de decretos para cancelar todas las ayudas federales para la fabricación de vehículos eléctricos y tecnologías de energía limpia, así como las directivas de la lucha contra el cambio climático de la presidencia de Joe Biden (2021-2025).
Posteriormente, Trump también eliminó ayudas para la instalación de estaciones de carga e incluyó en su controvertida ley de reforma fiscal la eliminación de los créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos, lo que supone una subvención de 7.500 dólares por automóvil.
Los créditos fiscales para la compra de vehículos eléctricos dejarán de aplicarse a partir del 30 de septiembre, lo que en la práctica encarecerá los precios de los vehículos en 7.500 dólares por unidad. Ante las nuevas políticas de la Administración de Trump, los principales fabricantes de automóviles han comenzado a eliminar o retrasar sus inversiones en vehículos eléctricos en favor de un aumento de la producción de vehículos con motores de combustión.
Esto no es casualidad; desde antes de asumir el poder, en plena campaña electoral, Trump avisó claramente que su apuesta era por los combustibles fósiles y que no cree en el cambio climático, prometiendo que fomentaría el sector fósil y no invertiría en absoluto en la industria del coche eléctrico. Estos son los resultados previsibles de las medidas que puso en práctica. Mientras tanto, en el resto del mundo los vehículos eléctricos experimentan un crecimiento sostenido.
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