MADRID, 29 Ago. (EDIZIONES) – Una creencia muy común y extendida entre los españoles es que una copa de vino tinto al día en las comidas es sana por todos los antioxidantes que aporta el vino. Sin embargo, esta idea debería ser revaluada, según defiende en una entrevista con Salud Infosalus la cardióloga clínica e investigadora Magdalena Perelló.
En los países mediterráneos, es habitual incluir vino en nuestras comidas. Sin embargo, la Dra. Perelló señala que «no es cierto que una copa de vino al día sea buena para nuestro corazón. Al final es alcohol, y este no es bueno para nuestro corazón. De hecho, el alcohol es tóxico para el corazón, produce arritmias en altas dosis, así como dilatación en las cavidades cardíacas. Además, su consumo está relacionado con el desarrollo de demencias y de muchos tipos de cáncer».
Un consumo puntual
Por tanto, insiste en que «el alcohol no lo necesitamos», aunque señala que «esa copa de vino tinto al día va a dañarte» no se rechaza de manera ocasional. “Es importante hacer hincapié en que se puede beber una copa de vino tinto de forma puntual. Es triste que en una celebración, o si sales de fiesta o de cena con tus amigos, tengas que justificarte si no bebes nada de alcohol”, lamenta la cardióloga.
Además, advierte que «los antioxidantes que muchos emplean como argumento para ese consumo diario de la copa de vino proceden de la dieta, fundamentalmente mediterránea, y de los alimentos frescos y naturales, pero no del alcohol». La Dra. Perelló también sostiene que la OMS ha advertido de que «no hay un nivel seguro de consumo» y que la mayoría de las sociedades científicas están de acuerdo en que no debe recomendarse su consumo a nivel general, dado que el alcohol es un tóxico, no solo a nivel cardíaco, sino también asociado al cáncer y a otras patologías del hígado y del cerebro.
Una dieta cardioprotectora
Perelló concede esta entrevista porque acaba de publicar ‘Corazón sano’ (Vergara), un manual en el que dedica un capítulo a la alimentación cardioprotectora. Según argumenta, «los alimentos que ponemos en nuestro plato, día a día, afectan directamente a la salud de nuestro corazón»; lo que consumimos puede protegernos o enfermarnos.
La doctora recalca que «elegir bien lo que ponemos en nuestro plato es clave para mantener una vida sana, de mayor calidad y alejada de enfermedades». En este sentido, apunta al estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea), publicado en 2013 en ‘The New England Journal of Medicine’, el cual revela que «la dieta mediterránea reduce el riesgo de infarto y de ictus hasta en un 30%. Esto es muchísimo más que algunos fármacos comúnmente utilizados en la práctica clínica, como la aspirina o las estatinas, que se usan para el colesterol alto», subraya esta cardióloga.
El papel del aceite de oliva virgen extra
En su libro destaca que «las poblaciones más longevas del planeta basan su alimentación en productos provenientes de la tierra, es decir, de origen vegetal», y utilizan grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra (AOVE). «El AOVE es muy importante para un estilo de vida saludable al ser una grasa buena para nuestro corazón y la base de la dieta mediterránea. Ojalá siempre fuera de oliva porque son grasas protectoras”, enfatiza.
Una dieta rica en fibra, antioxidantes y omega 3
Por ello, insiste en que «lo mejor para nuestro corazón es la dieta mediterránea», que está basada en productos vegetales, frescos y naturales; combinada con proteínas de calidad, como las que se encuentran en el pescado, especialmente el azul, por su alto valor biológico; las legumbres; los frutos secos, y utilizando el AOVE como grasa principal, reduciendo el azúcar y las harinas refinadas. «Se trata de una dieta rica en fibra, antioxidantes y ácidos grasos omega 3 para reducir la enfermedad coronaria», matiza la cardióloga.
Además, advierte que «lo que no ayuda a nuestro corazón son los ultraprocesados, las grasas trans y los azúcares añadidos”. Declara que «la alimentación no es solo prevención, sino también salud y calidad de vida». Concluye diciendo que «ojalá todos fuéramos al mercado y no al supermercado, donde todo viene plastificado y mucho es ultraprocesado. Hay que evitar las frituras e intentar hacer las cosas al horno como alternativa. Según nos alimentemos, será nuestra salud».
