Madrid, 22 abr. – El Parkinson es una enfermedad que, cuando se manifiesta, ya lleva años instalándose en el organismo. Los temblores, la rigidez y los problemas de movilidad aparecen cuando el daño neurológico está avanzado, lo que limita enormemente las opciones de intervención.
Por ello, una de las grandes prioridades de la investigación neurológica es encontrar señales que permitan identificar a las personas en riesgo mucho antes de que aparezca el primer síntoma. Cada vez más evidencia apunta a un lugar cuyo vínculo con una enfermedad cerebral podría no ser evidente: el intestino.
Una firma microbiana compartida entre pacientes con Parkinson
Un nuevo estudio dirigido por investigadores del University College de Londres (UCL) sugiere que el análisis de los microbios en el intestino puede revelar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer la enfermedad de Parkinson, incluso antes de que haya desarrollado algún síntoma.
Los científicos descubrieron que las personas con Parkinson presentan una composición distintiva de microbios intestinales, al igual que aquellas sanas que tienen un riesgo genético elevado de presentar la enfermedad, según informan en un nuevo estudio publicado en Nature Medicine.
Los investigadores afirman que estos hallazgos podrían ayudar a desarrollar pruebas para revelar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, ofreciendo así apoyo temprano, y potencialmente conducir a nuevas formas de prevenir el Parkinson actuando sobre el intestino.
El profesor Anthony Schapira, investigador principal del estudio, declara: «La enfermedad de Parkinson es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y la enfermedad neurodegenerativa de más rápido crecimiento en términos de prevalencia y mortalidad. Existe una necesidad urgente de desarrollar tratamientos que puedan detener o ralentizar la progresión de la enfermedad».
Schapira también menciona que «para posibilitar tanto la investigación como el uso eventual de dichos tratamientos, necesitamos desarrollar medios para la detección muy temprana de las personas que desarrollarán, o probablemente desarrollarán, la enfermedad».
En los últimos años, se ha reconocido cada vez más la relación entre la enfermedad de Parkinson y la salud intestinal. Este estudio ha reforzado esa evidencia, demostrando que los microbios intestinales pueden revelar signos de Parkinson y actuar como señal de alerta temprana del riesgo de padecer la enfermedad años antes de que aparezcan los síntomas.
Dieta, prevención y la posibilidad de modificar el riesgo
Para la investigación, un equipo internacional liderado por científicos de la UCL, en colaboración con el INRAE (Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia), utilizó un método innovador para analizar datos clínicos y fecales de participantes en el Reino Unido (en el Royal Free Hospital de Londres) e Italia. El estudio incluyó a 271 personas con enfermedad de Parkinson, 43 portadores de la variante GBA1 (una variante genética que puede incrementar el riesgo de Parkinson hasta 30 veces) sin síntomas clínicos, y 150 participantes sanos como grupo de control.
Los científicos encontraron que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal (un total de 176 especies diferentes) presentaban variaciones en su abundancia al comparar personas con enfermedad de Parkinson con participantes sanos del grupo de control.
Algunos microbios eran más comunes entre las personas con enfermedad de Parkinson, mientras que otros predominaban entre los participantes sanos. Este patrón era más evidente en las personas en estadios más avanzados de la enfermedad.
La mayoría de estos microbios (142 especies) también mostraron diferencias consistentes en su abundancia comparando los controles sanos con aquellos portadores de la variante del gen GBA1 que no habían presentado ningún síntoma de Parkinson.
Los investigadores afirmaron que la composición del microbioma intestinal en personas con riesgo genético de padecer Parkinson mostraba un patrón intermedio entre individuos sanos y aquellos con la enfermedad.
El profesor Schapira añadió: «Por primera vez, identificamos bacterias en el intestino de personas con Parkinson que también se encuentran en quienes tienen un riesgo genético de tener la enfermedad, pero antes de que desarrollen síntomas. Es importante destacar que estos mismos cambios se pueden encontrar en una pequeña proporción de la población general, lo que podría incrementar su riesgo de desarrollar Parkinson».
Este descubrimiento abre la puerta no solo a comprobar si las bacterias pueden servir para identificar a las personas con riesgo de padecer Parkinson, sino también a explorar si modificar la población bacteriana mediante cambios en la dieta o medicamentos puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los científicos corroboraron sus hallazgos comparando sus resultados con los de una
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