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MADRID, 28 Dic. (EUROPA PRESS) – La Asociación Americana del Corazón ha divulgado una nueva declaración científica que advierte de que cada vez hay más pruebas de que la enfermedad de las encías se asocia con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares, tales como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y afecciones cardiometabólicas.
En este contexto, la asociación enfatiza que la prevención y el tratamiento eficaces de la enfermedad de las encías, también conocida como enfermedad periodontal, podrían reducir significativamente la carga de enfermedades cardiovasculares.
La declaración, publicada en la revista ‘Circulation’, no solo respalda la conexión entre la enfermedad periodontal y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA), sino que también actualiza la declaración científica de 2012 de la asociación.
La enfermedad cardiovascular: una amenaza global
La enfermedad cardiovascular aterosclerótica es la principal causa de muerte a nivel mundial, resultante de la acumulación de placa arterial (depósitos de grasa en las arterias) y abarca afecciones como la enfermedad cardíaca coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad arterial periférica y los aneurismas aórticos.
El Dr. Andrew H. Tran, presidente del grupo editorial de esta declaración, cardiologo pediátrico y director del programa de cardiología preventiva en el Hospital Infantil Nationwide de Columbus (Estados Unidos), afirma: «La boca y el corazón están conectados».
Según Tran, la enfermedad periodontal y la mala higiene bucal pueden permitir la entrada de bacterias al torrente sanguíneo, provocando inflamación que perjudica los vasos sanguíneos y eleva el riesgo de enfermedades cardíacas. Hacer un cepillado adecuado, usar hilo dental y mantener revisiones dentales regulares no solo favorece una sonrisa saludable, sino que también es vital para proteger el corazón.
Fases de la enfermedad periodontal
La declaración detalla que la enfermedad periodontal es una afección inflamatoria crónica. Su etapa inicial es la gingivitis, que implica inflamación de las encías debido a la acumulación de placa dental. Si no se trata, puede avanzar a periodontitis, donde las encías se separan de los dientes formando pequeñas bolsas que pueden atrapar bacterias y desencadenar infecciones.
La forma más avanzada, la periodontitis grave, causa daño considerable a los huesos que sostienen los dientes, pudiendo llegar a provocar que estos se aflojen y caigan, lo que generalmente requiere intervención quirúrgica.
Factores de riesgo de la enfermedad periodontal
La enfermedad periodontal es más prevalente en personas con baja higiene bucal y otros factores de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como hipertensión, sobrepeso u obesidad, diabetes y tabaquismo. Además, es más común entre hombres, adultos mayores, personas con baja actividad física y aquellas afectadas por determinantes sociales adversos, como un bajo nivel socioeconómico, inseguridad alimentaria y falta de acceso a atención médica, incluida la odontología.
Asociación independiente entre enfermedad periodontal y ECVA
A pesar de que ambas condiciones comparten factores de riesgo comunes, estudios recientes sugieren una asociación independiente entre ellas. Los expertos indican que los mecanismos biológicos que podrían vincular la enfermedad periodontal con un pronóstico cardiovascular negativo incluyen vías directas, como la presencia de bacterias en la sangre y las infecciones vasculares, así como vías indirectas, tales como la inflamación sistémica crónica.
Investigaciones han demostrado que la enfermedad periodontal se correlaciona con un mayor riesgo de infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares, fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial periférica, enfermedad renal crónica y muerte cardíaca.
Tratamiento y prevención de la enfermedad periodontal
Aunque se sabe que la enfermedad periodontal contribuye a la inflamación crónica vinculada a la ECVA, no se ha establecido una relación causal directa. Tampoco existen evidencias que confirmen que el tratamiento periodontal prevenga enfermedades cardiovasculares. No obstante, los tratamientos que disminuyen la exposición a la inflamación a lo largo de la vida parecen ayudar a reducir el riesgo de desarrollar ECVA.
El tratamiento y control de la enfermedad periodontal y la inflamación asociada son cruciales para la prevención y un manejo más efectivo de la ECVA. Las personas con uno o más factores de riesgo de enfermedad cardiovascular se consideran en un grupo de mayor riesgo y pueden beneficiarse de revisiones dentales periódicas y cuidados específicos para abordar la inflamación crónica.
Estudios previos han evidenciado que un cepillado dental más frecuente disminuye el riesgo de ECVA en un periodo de 10 años (13,7 % para quienes se cepillan una vez al día o menos frente al 7,35 % de aquellos que lo hacen tres o más veces al día) y también contribuye a la reducción de marcadores inflamatorios.
