El anuncio hecho por Biogen este miércoles marca un hito en la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en España. La compañía ha confirmado la llegada de tofersen, comercialmente conocido como ‘Qalsody’, la primera terapia autorizada en la Unión Europea desde 1996 para tratar esta enfermedad neuromuscular. Esta terapia va dirigida específicamente a pacientes con una mutación en el gen SOD1, lo que posiciona a España entre los primeros países europeos en incluir este fármaco en su sistema de salud.
La inclusión de tofersen en el Sistema Nacional de Salud (SNS) se basa en los resultados del estudio fase III VALOR. En este estudio, se observó que el 25% de los pacientes tratados con tofersen experimentaron una mejora de 3,6 puntos en la escala ALSFRS-R, que mide el estado clínico de la enfermedad y la funcionalidad del paciente, a partir de la semana 28, en comparación con un grupo placebo.
Además, los resultados en la semana 148 mostraron reducciones de entre el 64 y el 67% en los niveles de neurofilamentos, un biomarcador que indica el grado de neurodegeneración, así como una disminución de SOD1 desde la semana 12. Los pacientes tratados también informaron de mejoras en su funcionalidad y fuerza para la semana 148, con eficacia demostrada en todos los criterios de valoración primarios y secundarios clave relacionados con la escala ALSFRS-R.
El Dr. Alberto García Redondo, investigador principal del Laboratorio de Diagnóstico Genético e Investigación en ELA del Hospital Universitario 12 de Octubre, comentó que «el estudio VALOR investiga la seguridad y eficacia de este tratamiento en pacientes con ELA y mutación SOD1, logrando reducciones tempranas de los biomarcadores de neurodegeneración y beneficios en las escalas de referencia.» Sin embargo, los efectos adversos más relevantes se han asociado a la forma intratecal de administración, ya que un 6,8% de los pacientes experimentaron complicaciones consideradas graves, como mielitis y meningitis aséptica, aunque la mayoría decidió continuar con el tratamiento.
Farmaco basado en oligonucleótidos antisentido
El estudio realizado incluyó a 108 pacientes, los cuales fueron divididos en dos grupos para recibir tofersen o un placebo durante un periodo de siete años. Después de tres años, los pacientes en el grupo placebo comenzaron a recibir tofersen, permitiendo a los científicos demostrar que los pacientes que fueron tratados antes presentaron un riesgo menor de progresión de la enfermedad.
Adicionalmente, se está llevando a cabo otro estudio, el ensayo clínico ATLAS, que evalúa la seguridad y eficacia de este tratamiento en pacientes portadores de la mutación en el gen SOD1 que aún no presentan síntomas clínicos de la enfermedad. El fármaco se basa en oligonucleótidos antisentido, moléculas modificadas químicamente que tienen el potencial de corregir defectos genéticos alterando la estabilidad del ARN y la expresión de proteínas.
El Dr. García indicó que, a diferencia de los tratamientos tradicionales que se adhieren a las proteínas para modificar su actividad, este fármaco se adhiere al ARN, inhibiendo el proceso de traducción y reduciendo la producción de la proteína SOD1 de manera no tóxica. Esta mutación es la más común relacionada con la ELA genética, constituyendo aproximadamente el 2% de los casos y relacionándose con la acumulación de la proteína SOD1 en las motoneuronas, lo que provoca su deterioro y el desarrollo de la enfermedad.
«Mediante este método de administración, se logra dirigir el fármaco directamente a las motoneuronas, la diana terapéutica de la enfermedad. Los oligonucleótidos antisentido poseen un gran potencial para modular la expresión génica de forma selectiva, abriendo posibilidades en medicina de precisión y ofreciendo esperanza no solo frente a la ELA, sino también para otras enfermedades genéticas», destacó Pilar García-Lorda, directora médica de Biogen Iberia.
Finalmente, García-Lorda añadió que el desarrollo de oligonucleótidos antisentido representa una plataforma tecnológica crucial para la creación de tratamientos innovadores, permitiendo a la industria farmacéutica seguir explorando su potencial y generando esperanzas para otras patologías raras.
