La mortandad no natural del lobo en Palencia ha suscitado un considerable debate, especialmente tras el desmentido del caso de un lobo macho de siete meses cuya autopsia reveló que sus heridas eran consecuencia de una pelea con otro cánido, y no de un caso de furtivismo como había denunciado la Asociación para la Conservación del Lobo (Ascel).
La mortandad no natural del lobo en Palencia durante su periodo de protección
Ecologistas en Acción ha presentado, este jueves, datos de la Junta de Castilla y León que confirman la muerte de 16 lobos, de los cuales tres fueron abatidos por disparos, entre enero de 2024 y marzo de 2025. Este periodo coincide con el tiempo en que la especie estaba catalogada como protegida.
Investigación insuficiente ante la mortandad no natural del lobo en Palencia
En mayo de 2025, Ecologistas en Acción solicitó información a la Dirección General de Infraestructuras y Sostenibilidad Ambiental de la Junta sobre los lobos muertos en la provincia de Palencia desde el 1 de enero de 2024 hasta la fecha de la solicitud, recordando que la especie estaba incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE).
La mortandad no natural del lobo en Palencia y su impacto en el censo oficial
La respuesta de la administración autonómica enumeró las distintas causas de muerte de los 16 lobos fallecidos, según las necropsias realizadas que también fueron aportadas en el informe solicitado.
Las causas del fallecimiento fueron diversas: siete casos por atropello, tres por disparo, tres de causa desconocida, uno por intoxicación, uno por mordedura de cánido y uno por enfermedad.
Los tres lobos muertos por disparos, dos hembras y un macho, fueron abatidos en las localidades de Villabasta de Valdavia, Guardo y Salcedillo.
Con esta información, la asociación ecologista planea solicitar al Servicio Territorial de Medio Ambiente de Palencia un informe detallado sobre las medidas que se llevaron a cabo en el hallazgo y la investigación de las causas de la muerte de los ejemplares disparados, teniendo en cuenta la protección legal de la especie al momento de su descubrimiento.
Además, subrayan que los datos oficiales suelen reflejar solo un pequeño porcentaje de todas las muertes que ocurren, las cuales no son registradas.
Para los ecologistas, estos datos “confirman la elevada tasa de mortandad no natural que soporta la especie y que compromete su estado de conservación catalogado como desfavorable e inadecuado, lo que dificulta su viabilidad futura”.
La asociación también denuncia que la Junta de Castilla y León ha utilizado la protección del lobo para acceder a ayudas europeas y marcar con radio a ejemplares bajo el pretexto de controlar individuos conflictivos, sin realizar esfuerzos significativos en gestión y conservación. Esto les conduciría a chocar con sectores ganaderos y cinegéticos que, a su juicio, no tienen fundamento para argumentar la situación favorable de la especie.
Por último, aseguran que si las cifras de muertes, junto con las de otras provincias, fueran incluidas en el censo elaborado por la Junta de Castilla y León, “sería muy difícil argumentar la salida de la especie de su régimen de protección”.
