
Archivo – Leyendo un libro. – DANIEL DE LA HOZ/ISTOCK – Archivo
MADRID, 3 Mar. (EDIZIONES) – Leer no solo alimenta la imaginación: también remodela el cerebro. Un neurólogo explica que cada palabra activa redes neuronales encargadas de la vista, la memoria, las emociones y el lenguaje, creando un entrenamiento mental que fortalece tanto la concentración como la empatía.
Así, y a diferencia de otras formas de ocio, la lectura implica reflexión, análisis, y un viaje interior que libera dopamina, serotonina y oxitocina, las sustancias responsables del placer, el bienestar y el apego. Además, leer de forma habitual estimula la neuroplasticidad y puede retrasar el deterioro cognitivo, actuando como un verdadero gimnasio para la mente.
Esta percepción sobre la lectura proviene de una entrevista con Salud Infosalus al neurólogo Gurutz Linazasoro, especialista en Policlínica Gipuzkoa, quien subraya que si un libro nos está gustando, esto indica que está generando placer, lo que desencadena la liberación de dopamina en los circuitos de la recompensa.
“Además, también se liberan serotonina y endorfinas, que se asocian con la calma y el bienestar; y oxitocina que nos lleva a empatizar con los personajes y situaciones que estamos leyendo. Si el tema del libro provoca malestar (injusticia, violencia, etc.), miedo o asco, predominan la liberación de corticoides y adrenalina”, detalla.
No obstante, hay más factores que influyen en nuestra reacción y la activación de redes neuronales. Por ejemplo, un libro de suspense o un drama ambientado en el siglo XIX activan distintos circuitos neuronales. “En una palabra, dependiendo de la emoción que se desencadene, se activan distintos núcleos, muchos de ellos situados en el circuito límbico (amígdala, ínsula, etc.). Este es el componente más inmediato y llamativo, pero en realidad, la lectura activa prácticamente la totalidad del cerebro”, añade.
¿Es bueno releer libros para nuestro cerebro?
Asimismo, se plantea qué sucede en el cerebro si leemos un libro varias veces. Según Linazasoro, leer el mismo párrafo activa grupos neuronales implicados en la memoria y en la recuperación de recuerdos que se reviven.
“Muchas de estas memorias son de alto contenido emocional. Además, dado que el cerebro es una máquina de hacer predicciones, va anticipando lo que va a ocurrir. Se detectan escenas o párrafos que pasaron desapercibidos o que adquieren tintes diferentes, sorprendiendo y llevando a una revisión del argumento, o simplemente ayudan a comprender algo que en la primera ocasión no quedó claro”, continúa el doctor Linazasoro.
Mejora la capacidad de concentración e imaginación
Por otro lado, asegura que la lectura mejora la capacidad de concentración y la imaginación, y además “mucho”: “La lectura estimula ambas capacidades. Así como su función de entretenimiento y estímulo de la imaginación, también es un vehículo para adquirir información y conocimiento, y un antídoto contra el deterioro cognitivo. Por supuesto, el contenido, así como su calidad y riqueza literarias, condicionan el éxito en alcanzar este objetivo”.
Entre los posibles beneficios neurológicos asociados a la lectura, Linazasoro señala que el analfabetismo aumenta el riesgo de sufrir demencia. Sin embargo, advierte que leer no debe ocupar todo el tiempo de una persona, sino que debe encuadrarse dentro de un estilo de vida saludable para el cerebro (ejercicio físico, interacción social, control de tensión arterial, glucemia y colesterol, dieta equilibrada, sueño reparador, etc.) para poder obtener estos beneficios.
