MADRID, 17 de mayo. (EDIZIONES) – La tensión arterial suele asociarse al envejecimiento, pero lo cierto es que su control debería empezar mucho antes de lo que la mayoría imagina. Conocer nuestras cifras y su evolución puede marcar la diferencia entre prevenir o desarrollar enfermedades graves en el futuro.
«Hay múltiples situaciones que obligan a medir la presión arterial desde la infancia o, como tarde, en la edad adulta inicial», advierte el doctor José A. García Donaire, presidente de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA). Detectar a tiempo una alteración no solo permite tratarla, sino evitar complicaciones cardiovasculares que siguen siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo.
Es importante revisarla, tal y como explica este especialista en Nefrología, por las funciones que ejerce la tensión arterial: «La presión que se ejerce sobre nuestras arterias tiene como objetivo transportar la sangre oxigenada a todos los tejidos, incluidos los más lejanos del corazón, como las arterias del cerebro. Por eso es importante mantenerla entre valores considerados normales. Fuera de esos umbrales o parámetros de normalidad, el beneficio se puede convertir en un riesgo muy relevante a la hora de desarrollar enfermedades del árbol arterial».
Con ello, insiste en que la edad de inicio para vigilar su nivel depende de los antecedentes familiares, de los síntomas, del desarrollo embrionario y de las posibles patologías acompañantes. «Hay un gran número de situaciones que deben hacer realizar mediciones de presión arterial periódicas desde la infancia y adolescencia o, como tarde, en la edad adulta inicial», reitera este experto.
Lo más importante, según prosigue, es conocer la cifra de presión arterial y su evolución para determinar sus posibles riesgos y, si es necesario, planear el tratamiento más adecuado. «Todo paciente con hipertensión arterial detectada a tiempo tiene la posibilidad de evitar problemas en su futuro», subraya.
La Tensión Varía a lo Largo del Día
En este punto, recuerda que la tensión varía a lo largo del día y es fruto de múltiples factores, como los antecedentes familiares, el desarrollo del embarazo, parto y puerperio, y patologías en la infancia, así como la adición de factores relacionados con el estilo de vida: «Esto es, el sedentarismo, la nutrición rica en sal, en ultraprocesados y grasas saturadas, y/o la mala gestión de las emociones y del estrés. También otras patologías de origen endocrino, vascular, genético, renal, etcétera. Por eso es importante detectarlo precozmente, analizarlo y ponerle una solución individualizada».
A la hora de mantener una tensión arterial saludable y reducir el riesgo cardiovascular, el presidente de la Sociedad Española de Hipertensión apuesta primero por conocer nuestros antecedentes en la familia, después saber cómo fue el embarazo y parto de nuestro nacimiento, así como el peso al nacer, el desarrollo en la infancia, posibles ingresos hospitalarios y problemas de nutrición. Los mejores hábitos se enseñan en la familia.
«Aprender a comer sano, hacer ejercicio de forma moderada y continuada, manejar las emociones, dormir bien, etcétera, y comunicar los posibles síntomas que puedan aparecer. Porque es un mito que la hipertensión es un asesino silencioso. La verdad es que da pistas, pero hay que saber identificarlas», advierte García Donaire.
¿Medicación para la Tensión con la Edad?
Aquí le preguntamos por qué es tan habitual que, con la edad, muchas personas necesiten medicación para la tensión. El experto insiste en que «no solo con la edad», ya que tomar medicación para la tensión no depende únicamente del envejecimiento, sino del tipo de hipertensión, de las enfermedades acompañantes, del grado de respuesta al tratamiento no farmacológico, y de la severidad de la hipertensión y el tiempo de evolución, por ejemplo.
«Es decir, hay un gran número de variables que afectan a que una persona necesite medicación. Por supuesto, iniciar un tratamiento es dinámico, susceptible de irse modificando si mejora el control, la dieta, el ejercicio y la situación social, estrés, por ejemplo», subraya el presidente de la SEH-LELHA.
También recuerda que es «ampliamente conocido», tal y como demuestran los registros estadísticos internacionales, que el principal factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial es la hipertensión arterial: «Las patologías que generan una mayor mortalidad, además de ser evitables en la mayoría de los casos, están relacionadas con la hipertensión arterial, como
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