La escritora española Julia Navarro habla con EFE durante una entrevista en el Koubek Center en Miami (EE.UU.). Durante esta conversación, Navarro presenta su nueva novela titulada ‘El niño que perdió la guerra’ y expresa su profunda preocupación por el hecho de que la humanidad no aprende de su pasado.
Reflexiones sobre el pasado y el desarraigo
En el marco de la Feria del Libro de Miami (Florida), Navarro reflexiona que su obra se centra en los regímenes totalitarios y el desarraigo, narrando la historia de Pablo, un niño que se exilia en 1938 de la España fascista en plena guerra civil hacia la comunista Unión Soviética (URSS). “Nadie se va de su casa si no es por una causa realmente importante”, afirmaba Navarro, subrayando la situación actual donde miles de personas emigran a otras naciones huyendo de guerras, miseria y violencia.
Durante la Guerra Civil Española, cerca de 32.000 menores españoles fueron evacuados por el gobierno de la República hacia países como Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Suiza, México, Dinamarca y la antigua URSS, donde se exiliaron aproximadamente 3.000 niños. Navarro recuerda cómo, en su etapa como periodista, conoció a dos ancianos que fueron ‘niños de la guerra’ y aprendió que “los niños siempre pierden las guerras de sus padres”.
A pesar del impacto de las decisiones tomadas por muchos progenitores, que causaron “shock”, “sufrimiento” y “vértigo” en el alma de los niños, lo más devastador fue cuando les dijeron: “No puedes regresar porque tus padres han perdido la vida”.
Desconocimiento histórico en generaciones jóvenes
Hoy en día, Navarro interpreta los totalitarismos del siglo XXI con “la desesperanza de ver que no aprendemos del pasado”. Al observar un mapa político, señala que “si cogemos un mapa y vemos cuántos países hay democráticos, nos llevaremos un susto de ver que son muy pocos”.
Este año se conmemoran 50 años de la muerte de Franco en un contexto donde se debate el auge de la ultraderecha en España, particularmente entre las generaciones más jóvenes. Navarro opina que estas generaciones “no han aprendido en el colegio ni lo que significaron los 40 años del Franquismo ni lo que supuso la Transición”.
La escritora considera “desolador” este desconocimiento de la historia, ya que “tenemos que conocer el pasado para entender el presente y, sobre todo, para saber dónde queremos ir en el futuro”. Subraya que “la culpa no es de las nuevas generaciones, la culpa es de lo mal que lo han hecho las generaciones anteriores”. Además, critica que “la educación es una asignatura que han suspendido todos los partidos políticos en España”, acusando a los políticos de no llegar a acuerdos y de despojar a las humanidades de nuestro sistema educativo.
La cultura como objetivo en regímenes totalitarios
A través de Clotilde, la madre de Pablo, y Anya, su figura materna durante su exilio, Navarro busca demostrar que “como en todos los regímenes totalitarios, la cultura siempre es la gran perseguida”. “Los dictadores tienen miedo a todo aquel que es capaz de hacer cualquier manifestación cultural que ellos no puedan controlar”, afirma con contundencia.
Ciudadanos críticos en la era digital
Respecto a la actualidad, la autora considera que no hay paralelismos directos entre su novela y el contexto contemporáneo, afirmando que “cada tiempo es distinto, las circunstancias son distintas” y que “las nuevas tecnologías han cambiado todos los paradigmas de la sociedad”.
Navarro argumenta que vivimos en una sociedad donde todo se amplifica a través de Internet y las redes sociales. En este sentido, considera crucial que “los futuros ciudadanos tengan todas las herramientas para poder ser ciudadanos críticos”, capaces de discernir “si te están contando una trola o la fantasía de un demente, o si tiene algo que ver con la realidad”.
Por último, la escritora sostiene que “me da lo mismo que un discurso totalitario sea de derecha o de izquierda. Todo aquello que cercene la libertad, todo aquello que suponga una ideología totalitaria, me parece igual de peligroso”. Navarro, quien trabaja en su próxima novela, también presentará en la feria de Miami su obra ‘Cuando ellos se van’, inspirada en el duelo por la muerte de su perro pastor alemán, a quien acompañó durante 13 años, y que aborda un dolor que “no supe gestionar”.
