MADRID, 13 de mayo. Kevin Warsh ha sido designado oficialmente como presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos con el aval del Senado del país norteamericano. Este nombramiento se produce en un momento complejo en el que Warsh, nominado por el presidente Trump, tendrá que enfrentar las presiones inflacionistas provocadas por el conflicto en Oriente Próximo.
La Cámara Alta de EEUU ha confirmado a Warsh en el cargo de «guardián del dólar» con 54 votos a favor y 45 en contra. El nuevo presidente de la Fed asumirá el cargo en sustitución de Jerome Powell, cuyo mandato finaliza este mismo viernes, 15 de mayo.
El inquilino de la Casa Blanca no ha ocultado su intención de que la llegada de Warsh a la Fed implique un cambio en el rumbo de la política monetaria, con una posible rebaja de los tipos de interés. Sin embargo, el nuevo líder del banco central aseguró en su comparecencia ante el Senado que se compromete a que su trabajo será «estrictamente independiente».
Warsh, de 56 años, sustituirá a Stephen Miran, también propuesto por Trump, como miembro de la Junta de Gobernadores del banco central, de la que ya fue gobernador entre 2006 y 2011.
En su plan para reformar el banco central, Warsh ha manifestado su intención de priorizar la herramienta de los tipos de interés frente a la variación del balance de la Fed en materia de política monetaria. Argumenta que las variaciones del balance afectan principalmente a aquellos que cuentan con activos financieros, mientras que los cambios en el precio del dinero impactan a un sector mucho más amplio de la economía.
Además, ha criticado que los gobernadores hagan declaraciones previas a las reuniones sobre decisiones de tipos, considerándolo «bastante contraproducente», y ha extendido sus críticas a las proyecciones sobre el rumbo de los tipos, conocidas como «dot plot».
CAMINO COMPLEJO HASTA LA PRESIDENCIA
El camino de Warsh hasta el liderazgo de la Fed no ha estado exento de polémicas y complicaciones. Esto se debe, entre otras cuestiones, a la batalla emprendida por la Administración Trump contra el saliente presidente Powell, quien ha sido presionado desde el Ejecutivo para bajar los tipos de interés.
Warsh ha llegado al cargo con la etiqueta de candidato de Trump, lo que se enmarca en el intento del mandatario norteamericano de obtener un cambio en la presidencia de la Reserva Federal, llegando incluso a amenazar a Powell con ser relevado de su cargo en múltiples ocasiones.
Su nominación por el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos, paso previo a su confirmación como presidente de la Fed, estuvo bloqueada por el senador republicano Thom Tillis debido a la investigación que el Departamento de Justicia inició contra Powell por sus declaraciones en el Congreso de EEUU sobre los sobrecostes de la sede de la Fed.
Finalmente, el Gobierno optó por cerrar la causa judicial, permitiendo a Warsh continuar con el proceso para ser investido presidente. A pesar de esto, Powell ha anticipado que, una vez finalice su mandato, se mantendrá en su puesto de gobernador —cuyo mandato no expira hasta 2028— para defenderse de los ataques provenientes de la Casa Blanca.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed decidió en su última reunión mantener los tipos de interés en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, evitando así modificar el rumbo de su política monetaria ante los efectos del conflicto en Oriente Próximo, que aún son inciertos.
La guerra en Oriente Próximo ha contribuido a elevar los precios; la tasa de inflación de EEUU saltó en abril al 3,8%, alcanzando máximos de casi tres años. Por lo tanto, el control de la inflación se convierte en uno de los retos del nuevo «guardián del dólar».
