
MADRID, 12 de mayo de 2023 – El viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Qaribabadi, ha rechazado el proyecto de resolución para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impulsado por Estados Unidos y el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, a excepción de Omán. Qaribabadi arguyó que se trata de «un nuevo intento de cambiar la agenda» y que cualquier texto que ignore las acciones de Estados Unidos e Israel contra Irán «estará condenado al fracaso».
En un mensaje a través de redes sociales, afirmó: «Los esfuerzos de Estados Unidos y algunos de sus aliados regionales por elaborar un proyecto de resolución sobre el Estrecho de Ormuz en el Consejo de Seguridad representan un nuevo intento de cambiar la agenda: convertir las consecuencias de una agresión militar y un bloqueo ilegal en un caso contra un país que ha sido blanco de amenazas, presiones y ataques».
Qaribabadi también destacó que «la libertad de navegación es un principio jurídico respetado», aunque advirtió que «no puede interpretarse de forma selectiva, política ni al margen de la carta de Naciones Unidas». Expresó que «ninguna iniciativa sobre seguridad marítima en esta región puede ignorar simultáneamente el uso de la fuerza, el bloqueo naval, las continuas amenazas y el papel directo de Estados Unidos y el régimen sionista en la generación de la crisis, y pretender neutralidad o validez legal».
El viceministro iraní argumentó que «el problema principal no es el paso de buques en un vacío», aludiendo a la circulación por el estrecho de Ormuz, sino que «algunos gobiernos intentan reinterpretar los efectos de sus acciones ilegales en el lenguaje del ‘orden internacional'». Afirmó que este enfoque no contribuye a reducir las tensiones, la seguridad marítima ni la credibilidad de los mecanismos multilaterales.
Por ello, Qaribabadi insistió en que «cualquier texto que intente describir la situación en el estrecho de Ormuz sin mencionar la agresión, el bloqueo, la amenaza del uso de la fuerza y los derechos legítimos de Irán a defender su seguridad e intereses vitales», como es el texto promovido por Washington y sus aliados regionales, «será incompleto, parcial, político y estará condenado al fracaso desde el principio».
El viceministro ahondó en las quejas presentadas recientemente por el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, quien en una carta dirigida al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y al Consejo de Seguridad, calificado el proyecto elaborado conjuntamente por Estados Unidos y Bahréin de «defectuoso», «parcial» y con «motivaciones políticas».
La carta de Iravani afirmaba que «las acciones de Estados Unidos contradicen flagrantemente sus objetivos declarados y solo han servido para intensificar las tensiones y profundizar la inestabilidad en la región». También solicitó a los Estados miembros del Consejo que no caigan en las «distorsiones» norteamericanas sobre el Derecho Internacional, mientras acusaba a Washington de aprovechar «cualquier intento para justificar la agresión o el uso ilícito de la fuerza».
En los últimos días, la diplomacia iraní ha centrado buena parte de sus esfuerzos en sumar apoyos frente a esta resolución, redactada en un contexto de creciente tensión en torno a un posible retorno de las hostilidades. De hecho, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que el alto el fuego entre ambos países está «en estado crítico» y es «increíblemente débil». Estas declaraciones han encontrado respuesta en Teherán, donde el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha asegurado que las Fuerzas Armadas de su país «están preparadas para dar una bien merecida respuesta a cualquier agresión».
