
MADRID 15 Ene. (EUROPA PRESS) – Una investigación cofinanciada por la Fundación DiabetesCERO ha logrado generar células productoras de insulina a partir de piel humana, con una funcionalidad cada vez más parecida a la de las células beta del páncreas. Este avance es especialmente relevante para las personas con diabetes tipo 1, una enfermedad que se caracteriza por la pérdida de las células encargadas de producir insulina, lo que puede dar lugar a nuevas terapias basadas en el trasplante de células del propio paciente sin necesidad de inmunosupresión.
La investigación está liderada por la doctora Rosa Gasa en el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), del Hospital Clínic de Barcelona. Su objetivo es convertir células de la piel humana en células productoras de insulina mediante reprogramación directa, evitando así el riesgo de desarrollar tumores. Este trabajo podría tener un impacto significativo en las más de 166.000 personas que sufren diabetes tipo 1 en España y en sus familias, al avanzar hacia una posible cura funcional.
Durante el último año, el equipo ha optimizado el protocolo de reprogramación directa de células de la piel, superando barreras que limitaban su eficacia. Las nuevas estrategias aplicadas han permitido incrementar la cantidad de insulina producida por las células reprogramadas y mejorar la expresión de genes implicados en su secreción. Como resultado, se han obtenido células con características más cercanas a las células beta del páncreas.
Fase Clave: Estudios de Trasplante en Modelos Animales
Desde 2017, esta línea de investigación ha contado con el apoyo sostenido de la Fundación DiabetesCERO con una financiación superior a 200.000 euros. Actualmente, entra en una fase clave con el inicio de estudios de trasplante en modelos animales. Este paso es necesario para evaluar la supervivencia de las células, el mantenimiento de su estado diferenciado y su capacidad futura para secretar insulina.
Reducción de Riesgos con Células Madre
El proyecto se basa en la reprogramación directa de fibroblastos dérmicos humanos, células fácilmente accesibles de la piel. Esta aproximación evita pasar por un estadio intermedio de pluripotencia y reduce riesgos asociados, como la formación de tumores. Además, sienta las bases para terapias que utilicen células del propio paciente.
Paralelamente, la investigación enfrenta uno de los grandes retos de la terapia celular: asegurar la supervivencia del trasplante. La optimización de estos procesos es clave para garantizar que las células implantadas mantengan su función en el tiempo y puedan tener un impacto terapéutico real.
Según la doctora Gasa, el éxito de esta terapia dependerá en gran medida de la financiación sostenida: «La investigación necesita tiempo, constancia y, sobre todo, personas y organizaciones que crean en ella incluso cuando los resultados aún no se ven. El apoyo sostenido en el tiempo, como el que nos ha ofrecido DiabetesCERO durante estos nueve años, nos ha ayudado a mantener una línea de trabajo compleja y superar etapas críticas que solo se pueden abordar con visión a largo plazo».
Actualmente, el equipo ha comenzado estudios de trasplante en modelos animales para evaluar la supervivencia de las células, su estabilidad y su capacidad para secretar insulina. Estos ensayos serán determinantes para confirmar la viabilidad de esta aproximación y definir los siguientes pasos hacia modelos de diabetes, donde se analizará si estas células pueden contribuir al control de la glucosa en sangre.
El director científico de la Fundación DiabetesCERO, Francesc Mitjans, destaca la importancia de esta línea de investigación: «Como fundación, nos enorgullece el avance logrado y el haber apoyado un proyecto que combina excelencia científica, innovación biomédica y una clara orientación hacia las necesidades reales de las personas con diabetes tipo 1, y por supuesto, nuestro compromiso de DiabetesCERO con la comunidad investigadora».
