El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha alertado sobre la «estrangulación» de la economía global debido a las consecuencias del bloqueo impuesto por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz, afirmando que «toda la humanidad está pagando el precio» de esta situación.
«Estoy profundamente preocupado por la restricción de los derechos y libertades de navegación en el estrecho de Ormuz, lo que socava la distribución de petróleo, gas, fertilizantes y otros materiales de vital importancia», expresó Guterres. Continuó señalando que, «como en cualquier otro conflicto, la humanidad es la que está pagando el precio, incluso aunque unos pocos estén sacando enormes beneficios».
Guterres advirtió que «el sufrimiento se podrá sentir durante mucho tiempo», instando a todas las partes a «dejar que los barcos» crucen esta importante zona para el comercio mundial y la exportación de crudo. «32 millones de personas pueden ser empujadas hacia la pobreza. Los fertilizantes se acaban, los cultivos se quedan cortos. 45 millones de personas podrían hacer frente al hambre extrema», indicó.
En este contexto, el secretario general recordó que el mundo aún se está recuperando de la «conmoción» de la pandemia de coronavirus y la guerra de Ucrania, situaciones que «acarrearán un desastre económico» en el futuro. «Un sufrimiento inmenso se apodera de la población, especialmente de las más vulnerables del mundo, y nos enfrentamos al espectro de una recesión global, con consecuencias dramáticas para las personas, la economía y la estabilidad política y social», agregó.
Guterres destacó que «estas consecuencias no son acumulativas, sino exponenciales». Alertó que cuanto más tiempo permanezca bloqueada esta vía marítima vital, «más difícil será revertir el daño y mayor será el costo para la humanidad». En especial, los países en desarrollo serán los más afectados, ya que una deuda abrumadora restringe su capacidad de afrontar la situación.
«Cada día que los barcos no pueden navegar aumentan los costes y amplifican las repercusiones sobre la economía global», enfatizó. Su mensaje a todos los involucrados fue claro: «Los derechos y libertades de navegación deben restablecerse de inmediato, de conformidad con la Resolución 2817 del Consejo de Seguridad. Abran el Estrecho. Permitan el paso a todos los barcos. Dejemos que la economía global vuelva a respirar».
