La doctora en Antropología y psicóloga experta en pérdidas y duelo, así como en cuidados paliativos, Cristina Lázaro, es la autora de la primera tesis doctoral publicada en España sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Su trabajo fue desarrollado bajo la dirección de dos grandes expertos en la materia: el doctor Luis A. Munárriz y Raymond Moody.
En una entrevista con Salud Infosalus, Lázaro compartió que siempre le ha interesado conocer cómo las personas se enfrentan al tema de la muerte, un proceso que, por lo general, solemos rechazar y temer. Su investigación se centra en las ECM, que no solo nos acercan a la muerte, sino que también revelan aspectos trascendentales que conllevan un cambio significativo en la perspectiva de vida de aquellos que las experimentan.
DOS TIPOS DE EXPERIENCIAS
Según Lázaro, existen dos tipos de ECM:
- Las ECM en sí: son experiencias de muerte temporal que viven personas en un proceso incompatible con la vida, como una muerte cerebral o un paro cardíaco. Las personas que experimentan esto relatan visiones de familiares fallecidos, viajes a través de túneles de luz o lugares que describen como paraísos.
- Las experiencias al final de la vida: estas pueden ocurrir entre 2 y 3 días antes de fallecer. Durante esta etapa, las personas alcanzan una lucidez extrema y suelen comunicar mensajes de despedida, indicando que se van a ir pronto. «Son mensajes tranquilizadores que las personas fallecidas transmiten a quienes quedan», apunta Lázaro.
Lázaro aclara que aún no se comprenden completamente las razones de por qué algunas personas experimentan ECM y otras no, y reconoce que actualmente no existen herramientas para determinarlo.
ERRÓNEAMENTE SE ACHACAN A DELIRIOS TRANSITORIOS
Además, sostiene que algunas personas están tan medicalizadas que les resulta imposible experimentar esa lucidez. Estas experiencias, sugiere Lázaro, son más comunes en quienes no están en un estado altamente medicalizado. «Las ECM son más frecuentes de lo que pensamos», enfatiza, al destacar que estudios realizados en hospitales indican que alrededor del 20% de las personas en situaciones críticas, como coma o accidentes, las experimentan.
Sin embargo, muchas no cuentan su experiencia por temor a ser consideradas locas o por temor a ser diagnosticados con delirios transitorios. «Si se profundiza en el tema, se puede deducir que el número de personas que han vivido estas experiencias es mucho mayor del que se informa», agrega.
LAS EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE COMPARTIDAS
En su estudio, Lázaro también hace referencia a las Experiencias Cercanas a la Muerte Compartidas, que frecuentemente son vivenciadas por enfermeras de cuidados paliativos. Ellas han mencionado haber sentido presencias en las habitaciones de pacientes que están al borde de la muerte.
Las características comunes entre las ECM incluyen una alteración de la percepción del entorno, donde muchas personas reportan observar su propio cuerpo desde una perspectiva externa y escuchar conversaciones que se han confirmado posteriormente. Lázaro menciona que hay hasta 12 características documentadas de estas experiencias, siendo la más notable la experiencia extracorporal.
A VECES, ASUMIR LA ECM ES COMPLICADO
Un aspecto que Lázaro destaca es que experimentar una ECM no implica necesariamente que la persona va a morir pronto. Sin embargo, estas experiencias suelen llevar a un cambio significativo en la perspectiva de vida de quienes las viven. A menudo, estas personas necesitan apoyo psicológico para adaptarse a su experiencia, especialmente porque pueden ser incomprendidas por aquellos que les rodean.
«Adaptar la experiencia cercana a la muerte a su vida diaria y valores puede ser complicado. Algunas personas experimentan cambios tan drásticos que sufren divorcios, con tasas de hasta el 70%. Otros se convierten en voluntarios o adoptan dietas más éticas, como el vegetarianismo», concluye Lázaro.
