Una de las causas más frecuentes de mortandad no natural en la avifauna es la electrocución de aves en tendidos eléctricos y la colisión de las mismas en las estructuras de conducción. Esta problemática se ha convertido en el principal reto de conservación para varias especies que figuran en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, regulado en el artículo 58 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
Se calcula que varias decenas de miles de aves mueren cada año en España por electrocución en líneas eléctricas, lo que además provoca anomalías, cortes e irregularidades en la distribución eléctrica.
Otra causa significativa de mortalidad entre la fauna silvestre es la colisión y el barotrauma de especies voladoras con aerogeneradores.
La electrocución de aves en tendidos eléctricos dispara la mortalidad y revela un problema altamente subestimado
Unas 30.000 aves se electrocutan anualmente en España al colisionar con infraestructuras eléctricas, convirtiéndose en la principal causa de mortalidad no natural. El reto es mejorar y adaptar los tendidos, líneas y postes, así como actualizar un real decreto que está pendiente desde el cierre del periodo de información pública justo antes del gran apagón de abril pasado.
SEO/BirdLife matiza que de las aves muertas por esta causa sólo se detecta “la punta del iceberg”.
Esta organización destaca que las cifras reportadas están muy por debajo de la realidad. Existen kilómetros y kilómetros de tendidos eléctricos que no son vigilados ni tienen un seguimiento estandarizado, ni por las compañías eléctricas ni por los propietarios, que también pueden ser particulares.
Las especies más vulnerables y los territorios con mayor riesgo
“Si nadie hace un muestreo sobre esas infraestructuras, puede estar ocurriendo que haya mortalidades por electrocución o colisión y desaparecen los cadáveres simplemente por la degradación debido a las condiciones climáticas, o por la presencia de carroñeros. Todos esos factores hacen que realmente lo que estemos contabilizando cuando hacemos un muestreo sean datos muy subestimados», señala la técnica de SEO/BirdLife Sara Cabezas.
Las especies más afectadas, en general, son las de mayor envergadura, como el águila imperial ibérica, las garzas, las grullas o las cigüeñas. También se ve afectado el milano real, que aunque no es de gran tamaño, sí es de las aves más perjudicadas por los tendidos eléctricos.
“Desgraciadamente, también sabemos que colisionan con estos tendidos aves más pequeñas cuyos restos desaparecen”, apunta Felipe González, también de SEO/BirdLife.
Las zonas de mayor riesgo de impacto de tendidos eléctricos incluyen toda la Red Natura 2000, con sus Zonas Especiales de Conservación y sus Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).
Además de la Red Natura 2000, son importantes las áreas de distribución de especies protegidas definidas por los planes de recuperación autonómicos.
Lo ideal sería que los tendidos estuvieran convenientemente aislados, bien señalizados o soterrados.
Mejorar el diseño de infraestructuras como vía clave para reducir la mortalidad
La red de distribución energética está muy extensamente distribuida por toda España, con cientos de miles de kilómetros de líneas eléctricas atravesando el país de un extremo a otro.
Pese a que se han implementado algunas medidas correctoras para intentar minimizar el impacto de las colisiones, aún queda mucho por hacer.
Entre las medidas que se están tomando se incluye la sustitución de los diseños más peligrosos de tendidos y la mejora del aislamiento.
SEO/BirdLife no espera que la electrocución desaparezca. “Sabemos que no va a desaparecer, lo que pretendemos es mitigar lo suficiente para que no suponga un riesgo para la supervivencia de las especies. Seríamos muy presuntuosos si ese fuese nuestro objetivo”, explica Cabezas.
Además, con el despliegue de las energías renovables y el aumento de instalaciones eólicas, el problema se ha agravado, ya que implican grandes tendidos eléctricos y un mayor riesgo de colisiones.
Una ayuda importante sería la actualización del decreto que establece medidas para la protección de la avifauna contra la colisión y la electrocución en líneas eléctricas de alta tensión.
En el proceso de actualización, se llegó a poner en marcha un periodo de información pública, pero desde abril, cuando se cerró el plazo para las alegaciones, SEO/BirdLife no ha recibido más noticias.
La ciencia ciudadana como aliado para mapear y registrar mortalidad
Hay una dificultad añadida: el desconocimiento sobre dónde están las líneas eléctricas, cuántas hay, a quién pertenecen o qué diseños tienen los postes.
Se trata de información difícil de obtener y que, incluso, “por seguridad nacional” no suele estar disponible para el público.
SEO/BirdLife intenta realizar muestreos y crear un mapa de las líneas eléctricas. Participa con socios portugueses en un proyecto LIFE para el seguimiento de tendidos en espacios de la Red Natura 2000, con 9 localizaciones en España: 5 en Extremadura, 2 en Castilla y León y 2 en Andalucía, mientras que en Portugal hay otras tantas.
La organización dispone de una web sobre mortalidad en infraestructuras y una aplicación. “Tratamos de que la gente contribuya de forma voluntaria a la ciencia ciudadana recopilando datos con esta aplicación, que es muy sencilla”, explica Cabezas.
De este modo, señala que desde el teléfono móvil se puede registrar un tendido, indicando sus características. Si se encuentra un animal muerto, también puede ser reportado en la aplicación.
