El cernícalo primilla es uno de nuestros halcones más pequeños y fue, hasta mediados del pasado siglo, un habitante frecuente de torres, cortijos, casonas, palacios y castillos situados en regiones dedicadas a la agricultura y la ganadería extensivas, donde podía encontrar abundantes invertebrados con los que alimentarse. Sin embargo, gracias a iniciativas recientes, se ha conseguido que la especie sea viable por sí sola en el Alt Empordà.
Las transformaciones sufridas por el campo español en las últimas décadas han mermado su hábitat, ocasionando un acusado declive. A pesar de ello, en los últimos años, la situación de la especie parece haberse estabilizado, favorecida por numerosas iniciativas y planes de conservación.
Cernícalo primilla
El cernícalo primilla (Falco naumanni), considerada la especie más pequeña de ave rapaz, se extinguió en Cataluña y se encuentra no solo protegida, sino catalogada como vulnerable, con un gran valor ecológico. Actualmente, está a punto de convertirse en completamente viable por sí misma en la comarca del Alt Empordà (Girona).
La intensa gestión llevada a cabo por la Generalitat en las últimas décadas, como la colocación de cajas nido para potenciar su conservación y reproducción, ha dado sus frutos. Este 2025 se han registrado hasta 95 parejas, un récord histórico que dobla la cifra del año pasado, que fue de 47, y que supera incluso a la población de la Plana de Lleida, donde también se cría.
Según los expertos, esto hace que esta especie esté a punto de convertirse en completamente viable por sí sola en el Alt Empordà, sin necesidad de liberar más ejemplares, como se hacía hasta ahora.
El año pasado, Endesa se sumó al proyecto de reintroducir la especie y cedió sus soportes eléctricos de la zona para instalar cajas nido.
Nidos para el cernícalo primilla, pero también para el búho, la lechuza o la carraca
Siguiendo las indicaciones de los técnicos de la administración, el criterio era conseguir una “nidificación de alta densidad”, aprovechando que la especie puede hacer nidos de manera colonial. Esto significaba instalar entre dos y cuatro cajas nido por soporte, cercanas entre sí para que les diera la sensación de colonia.
Esta disposición también ha beneficiado a otras especies como el búho, la lechuza común o la carraca europea, que también han utilizado estas estructuras para anidar.
Durante el último trienio, de 2023 a 2025, se han instalado y monitorizado cajas nido en varios puntos de l’Empordà, especialmente en las zonas de Mas Fils, Hortus y Cagaloca.
Según Endesa, este año se han contabilizado 95 nidos ocupados por el cernícalo primilla, un récord histórico desde que se reintrodujo la especie a finales de los años ochenta del siglo pasado. El mayor porcentaje de ocupación se ha observado en Mas Fils, donde, de esas 95 parejas, 36 lo han hecho en cajas instaladas por Endesa.
Asimismo, se han registrado nidos de otras aves protegidas, como el búho, la carraca europea o la lechuza, alcanzando un total de 56 cajas ocupadas.
Estructuras seguras no accesibles por depredadores
La clave del éxito del proyecto ha sido la colocación de las cajas en estructuras seguras no accesibles por depredadores naturales terrestres, como jinetas y garduñas. La alta densidad de nidos ha facilitado, según los técnicos, los puntos donde anidar y, en consecuencia, que la pequeña ave rapaz haya tenido un mayor éxito reproductor, ya que la falta de vivienda suficiente y la vulnerabilidad de la especie eran, hasta ahora, un factor fundamental que limitaba la supervivencia del cernícalo pequeño.
En algunos casos, fue necesario modificar la configuración del poste de luz para instalar una cruz metálica, a una altura suficiente para que no estuviera al alcance de depredadores, permitiendo colocar dos cajas a la vez. Así, los soportes eléctricos se han convertido en un aliado excepcional para facilitar su reproducción. Además, los cables trenzados o aislados de estos soportes hacen imposible el riesgo de electrocución para la ‘avifauna’.
