MADRID, 25 de septiembre de 2025 (EUROPA PRESS) – España ha registrado un descenso significativo en la incidencia y mortalidad del virus del Nilo respecto al récord de 2024, con 18 casos y dos fallecimientos desde comienzos de año, según datos de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Tras el cierre del periodo estival, la SEIMC ha realizado un balance del éxito de las medidas implementadas para la prevención y vigilancia del virus del Nilo, que el año pasado alcanzó máximos históricos con 158 contagios y 20 muertes.
La portavoz de la SEIMC, María del Mar Tomás, ha valorado las acciones llevadas a cabo, las cuales han incluido planes de fumigación y control de focos de mosquitos de forma anticipada, así como la difusión de recomendaciones preventivas, como el uso de repelentes, protección en las horas de mayor actividad del vector y eliminación de aguas estancadas. Según la experta, esto ha permitido contener la propagación del virus durante los primeros meses de 2025, además de reforzar la vigilancia clínica y microbiológica de cara a próximos veranos.
Expansión del Vector
El patógeno, mayoritariamente detectado en zonas ribereñas de Extremadura y Andalucía, ha producido también casos aislados en provincias españolas más septentrionales. Para la SEIMC, esto confirma la progresiva adaptación del mosquito vector ‘Culex’, o mosquito común, a nuevas condiciones climáticas y geográficas.
Por ello, los especialistas han insistido, a pesar de la incidencia reducida en 2025, en la necesidad de continuar con la vigilancia epidemiológica, considerada determinante tanto para frenar la transmisión como para anticipar la llegada de brotes en áreas no acostumbradas a convivir con esta amenaza.
Asimismo, la SEIMC ha subrayado la importancia de la colaboración entre profesionales de la salud humana, veterinaria y medioambiental bajo el enfoque ‘One Health’, que busca anticipar y minimizar el impacto de las enfermedades infecciosas de origen vectorial.
Finalmente, también se ha puesto el foco en el riesgo emergente de virus transmitidos por artrópodos, como el dengue, chikungunya o zika, impulsados por factores como el cambio climático, la globalización y la movilidad internacional.
