El viceministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Yemen, Mustafá Noman, ha reafirmado la postura del gobierno de total rechazo a la guerra de Irán, advirtiendo sobre las «consecuencias negativas» que esta tiene en la región, así como la drástica interrupción de ayuda humanitaria a Yemen. Esta situación se debe a las severas pérdidas económicas experimentadas por los países que tradicionalmente apoyan humanitariamente a Yemen.
Durante una entrevista en la sede de Casa Árabe en Madrid, Noman indicó que el impacto del conflicto en Irán para Yemen no ha sido «directo» a través del estrecho de Ormuz, donde cientos de barcos están varados, sino que se ha manifestado en el recorte de la asistencia internacional. «Los países que solían ayudar a Yemen ahora están muy ocupados por las consecuencias de la guerra de Irán y esto hace que no destinen la ayuda humanitaria que destinaban antes», explicó.
Recientemente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que más de 22 millones de personas, cerca de la mitad mujeres y niñas, necesitarán asistencia humanitaria y protección en 2026 en Yemen. Esta cifra incluye a desplazados internos, migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.
Además, Noman señaló que la guerra tiene «consecuencias negativas sobre toda la región» y recordó que el tráfico comercial yemení no depende del estrecho de Ormuz, sino que utiliza la ruta del mar Rojo a través de puertos como Adén y Hodeida. Por lo tanto, el estrecho de Ormuz no tiene la misma importancia estratégica para Yemen como lo tiene para los mercados de Europa o Asia oriental.
Noman también subrayó que la decisión de Irán de imponer aranceles sobre los barcos que transitan el estrecho de Ormuz es ilegal. «Los pasos marítimos internacionales deberían ser transitados libremente sin ningún tipo de pago en contrapartida», dijo.
A finales de abril, las autoridades hutíes, que controlan la capital Saná y gran parte de Yemen, amenazaron con lanzar una campaña de ataques contra el estrecho de Bab el Mandeb, lo que podría estrangular aún más el comercio mundial, similar a la estrategia de Teherán en Ormuz.
Sobre el reciente acuerdo de prisioneros
En otra línea, Noman destacó que el reciente acuerdo con los rebeldes hutíes para liberar a más de 1.600 detenidos en el marco del conflicto es un «buen paso» hacia una paz duradera en el país. «El intercambio de prisioneros ha sido el resultado de dos años de preparación y trabajo con la ayuda del enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg. El Gobierno siempre ha querido que se realice este intercambio, pero con la liberación de todos, sin excepción ni condiciones», argumentó.
Sin embargo, advirtió que avanzar hacia un proceso de paz más amplio requiere cumplir con requisitos «fundamentales», como el reconocimiento y acatamiento de la Constitución del país y la total desmilitarización de las milicias hutíes. «Estamos dispuestos a entablar conversaciones, pero previo cumplimiento de estas dos condiciones», señaló Noman.
Aunque Noman reconoció que «no hay nada que pueda suponer una garantía» por parte de los hutíes, ya que muchos acuerdos anteriores no han sido respetados, consideró que este acuerdo es un gesto de «buenas intenciones» entre las partes.
En relación con los trabajadores de Naciones Unidas que han sido detenidos por los hutíes, Noman mencionó que este asunto no se había tratado en el último intercambio, a pesar de que ha habido contactos entre la ONU y el grupo rebelde al respecto.
La excarcelación, en la que participará el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), beneficiará a 1.100 hutíes y a 580 miembros de las fuerzas yemeníes y sus aliados, entre los que se incluyen «siete prisioneros saudíes y 20 prisioneros sudaneses».
