MADRID, 27 de octubre de 2025 – A menudo se piensa que el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) desaparece con la edad, pero la realidad es que, según la doctora Juncal Sevilla, psiquiatra experta en este trastorno, el TDAH no se cura ni se va al hacerse adulto. En una entrevista, Sevilla explica que existe un gran desconocimiento sobre este trastorno del neurodesarrollo, el cual puede ser difícil de diagnosticar ya que a menudo se confunde con problemas de mala conducta o de educación.
La doctora, que también vive con TDAH, menciona que el desarrollo neurológico en estos pacientes tiende a finalizar más tarde en comparación con la edad cronológica, y que, aunque algunos síntomas, como la hiperactividad, pueden disminuir, el patrón del trastorno sigue presente. «El TDAH es un trastorno que afecta tanto al desarrollo cerebral como a la vida diaria del individuo», afirma.
El TDAH y sus etapas en la adultez
En su libro «TDAH en el adulto», Sevilla señala que el hecho de que el cerebro madure puede permitir que algunos síntomas se atenúen, aunque el patrón hiperactivo no desaparezca por completo. Esto puede ocasionar muchas dificultades a los adultos afectados, ya que el comportamiento disruptivo puede llevar a una constante necesidad de demostrar su valía en un entorno que a menudo no comprende su condición.
La psiquiatra también resalta que hay una forma muy sutil de hiperactividad que frecuentemente afecta a mujeres debido a factores hormonales. Esto puede manifestarse en comportamientos como morderse las uñas o el deseo de moverse constantemente, aunque las personas afectadas logran adaptarse a estas conductas en su vida cotidiana.
Impacto del diagnóstico y tratamiento
Juncal Sevilla resalta la importancia del diagnóstico temprano y cómo cada retraso en el tratamiento puede ser crucial. «El TDAH es una herencia poligénica, y su expresión puede cambiar dependiendo del entorno y factores positivos o negativos a lo largo de la vida», dice. El tratamiento puede incluir medicación, que considera como una opción más efectiva y con menos efectos secundarios en comparación con otros fármacos. Sin embargo, existe todavía un fuerte estigma y desinformación sobre el uso de medicamentos para tratar el TDAH.
«Las personas con TDAH tienen una mochila que si se alivia desde la niñez, vivirán mejor en la adultez», argumenta Sevilla, quien enfatiza que el diagnóstico y la aceptación son cruciales para mejorar la calidad de vida. Las personas con TDAH suelen aprender a ser resilientes, adaptándose a sus retos diarios y buscando ayuda cuando es necesario.
Realidades del TDAH no diagnosticado
La doctora también menciona que hay muchos adultos que pasan desapercibidos bajo este diagnóstico, debido a que en la vida real han aprendido a adaptarse a lo que la sociedad espera de ellos. «A menudo se les describe como temperamentales o despistados, pero no todos los adultos diagnosticados reciben la ayuda adecuada, incluso después de que se han documentado casos en el DSM-V”, dice Sevilla.
En el ámbito laboral, las personas con TDAH pueden experimentar serias dificultades. Despistes frecuentes, mala gestión del tiempo y dificultad para organizar tareas son solo algunas de las complicaciones que pueden experimentar. «El manejo de la impulsividad es un gran reto, y no se siente como algo que la persona pueda controlar completamente», aclara.
Síntomas y riesgos asociados al TDAH
El TDAH no solo limita la vida cotidiana de las personas, sino que también está asociado con una mayor mortalidad en accidentes de tráfico y domésticos, debido a la impulsividad y falta de atención. Debido a esto, Sevilla subraya la importancia de la percepción del riesgo y la necesidad de un tratamiento efectivo que permita a estas personas llevar una vida normalizada.
Finalmente, la doctora concluye que “comprender que el TDAH no es una condición que desaparece es fundamental para proporcionar un tratamiento adecuado y efectivo que permita a los adultos con TDAH alcanzar sus objetivos y contribuir plenamente a la sociedad”.
