Por Greta Ruffino con AP
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El Papa León XIV visitará el sábado el Principado de Mónaco, convirtiéndose en el primer pontífice en casi cinco siglos que visita el enclave mediterráneo. El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, indicó que la visita ofrecerá al Papa estadounidense su primera oportunidad real de dirigirse a toda Europa.
«En la Biblia, son los pequeños los que desempeñan un papel importante», dijo Bruni.
Mónaco es uno de los pocos países europeos donde el catolicismo es la religión del Estado. El Príncipe Alberto II de Mónaco rechazó recientemente una propuesta para legalizar el aborto, citando el importante papel del catolicismo en la sociedad monegasca. Esta decisión, aunque simbólica, proviene del hecho de que el aborto es un derecho constitucional en Francia, que bordea al principado de apenas 2,2 kilómetros cuadrados.
Bruni comentó que la «defensa de la vida» será uno de los temas de la visita de un día del Papa León. Sin embargo, subrayó que la visión del pontífice se inscribe en un contexto más amplio de defensa de toda vida, incluidas guerras y conflictos.
Un destino inesperado
La visita incluye un encuentro privado en el palacio con Alberto y la princesa Charlene de Mónaco, una reunión con la comunidad católica en la catedral y una misa en el estadio. Alberto se reunió con León en el Vaticano el 17 de enero y le invitó a visitar el Principado.
El viaje tomó forma rápidamente, aunque suscitó dudas sobre la elección de Mónaco, una monarquía hereditaria y constitucional, como primera escala europea. El Papa Francisco visita a menudo países pequeños, pero la pompa del principado podría haber representado un obstáculo.
«Plantear preguntas es inevitable», admitió el abad Christian Venard, portavoz de la diócesis de Mónaco. «¿Es realmente el lugar adecuado para que un Papa vaya a un principado conocido -de forma algo caricaturesca- como el paraíso de los multimillonarios, aunque esto forme parte de la realidad de Mónaco? Creo que refleja una cierta libertad interior del Papa», declaró a Associated Press.
En realidad, hay razones significativas para la visita: no ha habido presencia papal en Mónaco desde hace 488 años, desde la época del Papa Pablo III en 1538. Con unos 38.000 habitantes, Mónaco es mayoritariamente católico y muy internacional: solo una quinta parte de los residentes son ciudadanos del principado.
Viaje breve pero simbólico
El Papa León permanecerá en Mónaco algo menos de nueve horas y, dada la proximidad, podrá viajar de ida y vuelta del Vaticano en helicóptero. Sin embargo, la visita está cargada de significado simbólico, ya que representa un encuentro entre los líderes de los dos Estados más pequeños del mundo para abordar asuntos globales importantes.
Con la guerra de Rusia en Ucrania aún en curso y el conflicto entre Estados Unidos e Israel en Irán en expansión, es probable que León reitere su llamamiento a la paz y el diálogo.
«El Principado promueve el diálogo y la mediación, actuando como un laboratorio para la paz, la amistad social y el uso responsable de la influencia y la riqueza», dijo Bruni, haciendo referencia al apoyo financiero de Mónaco a iniciativas en favor de los cristianos de Oriente Medio, incluida la participación en la Fundación Aliph, que trabaja para reconstruir y restaurar iglesias y otros lugares de importancia cultural dañados o destruidos por conflictos.
