
MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) – Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han desvelado cómo se producen algunos de los cambios moleculares que reprograman el cerebro para desarrollar la metástasis, lo que abre nuevas vías para su tratamiento.
En casi la tercera parte de los pacientes de cáncer, el tumor alcanza el cerebro y hace metástasis. Este proceso se ha considerado tradicionalmente como la etapa final y sin opciones de un cáncer agresivo; de hecho, quienes llegaban a ella eran excluidos de los ensayos clínicos debido a su mal pronóstico.
El equipo del CNIO, dirigido por Manuel Valiente, ha ampliado el enfoque de la investigación a lo que ocurre en el entorno de la metástasis cerebral. Los resultados de este laboratorio a lo largo de la última década permiten concluir que la metástasis se desarrolla cuando las células tumorales crean un entorno favorable, alterando el cerebro por sí mismas, como explica Valiente.
Cuando las células del tumor llegan al cerebro, la mayoría son eliminadas, ya que no cuentan con las herramientas necesarias para crecer en este órgano; solo unas pocas poseen las aptitudes necesarias para transformarlo y adaptarlo a su favor. Estas células tumorales comienzan a modificar el tejido, activando vías moleculares que deberían estar apagadas, creando así un ambiente propicio para su proliferación y reproducir el tumor.
Recientemente, han descubierto otro mecanismo que podría ser relevante en la metástasis cerebral de varios tipos de tumores, y también en otras patologías cerebrales que no son tumorales. Este hallazgo, que se publica en la revista Cancer Research, con Laura Álvaro-Espinosa como primera autora, señala que para este mecanismo existe un fármaco que penetra bien en el cerebro y es bien tolerado, ya que está aprobado como tratamiento del asma en otros países. Valiente aspira a iniciar un ensayo clínico a medio plazo.
Ibudilast actúa bloqueando la unión de MIF con CD74
La nueva diana terapéutica es una proteína llamada MIF, producida por las células tumorales en el cerebro, que actúa como una llave nunca utilizada en este órgano. El estudio demuestra que MIF se une a una estructura molecular, denominada CD74, que se encuentra en la superficie de ciertos tipos de células encargadas de alertar al sistema inmunitario, como los macrófagos y la microglía.
En condiciones normales, estas células con CD74 combatirían la metástasis, ya que forman parte del sistema inmunitario; sin embargo, con la llave molecular MIF, las células metastásicas utilizan CD74 para volverlas favorables al cáncer. MIF reprograma a este tipo celular para impulsar el crecimiento tumoral.
Investigando cómo evitar que MIF transforme a los macrófagos CD74, el grupo del CNIO encontró el fármaco ibudilast, que actúa bloqueando la unión de MIF con CD74. Los resultados muestran que ibudilast frena la metástasis cerebral, tanto en modelos animales como en muestras frescas de pacientes derivadas de diferentes tumores primarios. «Demostramos que la microglía y los macrófagos CD74+ son reprogramados, pasando de una naturaleza potencialmente antitumoral a pro-metastásica en el cerebro,» escriben los investigadores en Cancer Research.
