Investigadores han alertado que, de no reducirse drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, el área mediterránea podría experimentar sequías más frecuentes, prolongadas e intensas en las próximas décadas. Este estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Nature, ha analizado 10,2 millones de registros mensuales calculados a partir de más de 300 millones de observaciones diurnas de precipitaciones, recogidas por pluviómetros en 23.609 estaciones meteorológicas de 27 países entre 1871 y 2020.
Lorenzo, uno de los autores del estudio, explica que no hay una tendencia definida de precipitaciones en el Mediterráneo. “No llueve más ni llueve menos, pero sí se ha observado una gran diferencia de precipitaciones de unas décadas a otras, además de un aumento de las temperaturas y de los fenómenos extremos”, añade.
Esto indica que, aunque no llueva menos, hay menos agua disponible debido al calentamiento, el cual incrementa las tasas de evaporación y evapotranspiración. La investigación subraya que las precipitaciones en la región mediterránea se han mantenido, en gran medida, estacionarias en los últimos 150 años, sin mostrar una tendencia significativa hacia el descenso de la precipitación, aunque con gran variabilidad temporal y espacial.
Los hallazgos de Lorenzo coinciden con los modelos climáticos previos, que no advertían de ninguna tendencia en el pasado, a diferencia de estudios parciales en los que se indicaba que estaba lloviendo menos. La investigación sostiene que la variabilidad de la circulación atmosférica, de alta complejidad en el Mediterráneo, es el principal factor explicativo que rige las tendencias de precipitación en toda la región.
La influencia del cambio climático
También se señala un aumento en la frecuencia e importancia de los fenómenos extremos. Según Lorenzo, aunque el régimen de lluvias torrenciales es característico del clima mediterráneo, estos datos evidencian la influencia del cambio climático. “Hace más calor y, en consecuencia, el agua se evapora más porque hay una mayor demanda atmosférica, implicando condiciones de mayor aridez”, puntualiza este investigador, quien sostiene que “el calentamiento global altera los patrones de circulación atmosférica”.
Además, ha afirmado que “todo el sistema climático terrestre se está reconfigurando, desde la corriente en chorro responsable del descolgamiento más frecuente de danas hasta la corriente del Golfo, encargada de suavizar el clima en la fachada atlántica de Europa”.
La investigación indica que es esperable que las condiciones de alta demanda de evaporación atmosférica se intensifiquen en el futuro, exacerbando la aridez. Como resultado, la región mediterránea podría enfrentar sequías hidrológicas y agrícolas más severas.
“Todo el sistema climático terrestre se está reconfigurando, desde la corriente en chorro responsable del descolgamiento más frecuente de danas hasta la corriente del Golfo”
De acuerdo con los modelos climáticos de última generación, para las próximas décadas se proyecta un marcado descenso de precipitaciones en esta región, especialmente acentuado a partir de 2050. Por ello, se considera urgente abordar los complejos desafíos que las cambiantes condiciones climáticas plantean en el área mediterránea.
