El Real Ballet de Suecia ha roto este viernes los estereotipos establecidos en torno al ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare con una de las coreografías más simbólicas de su repertorio, ‘Julieta y Romeo’. La función en el Teatro Real, celebrada el 8 de mayo, fue despedida entre vítores, aplausos y un público puesto en pie. Tras su estreno el jueves, los espectadores podrán disfrutarla este fin de semana con dos funciones más el 9 de mayo y otra el 10 de mayo.
‘Julieta y Romeo’ fue creada por el coreógrafo Mats Ek en 2013, con motivo de la celebración del 240 aniversario de la compañía. Dirigido actualmente por Nicolas Le Riche, el Real Ballet de Suecia ofrece con esta obra una declaración de intenciones que comienza con su propio nombre, al invertir el orden de los protagonistas, sugiriendo que la figura femenina tendrá una presencia más activa.
La composición también hace una relectura del clásico, utilizando un lenguaje abstracto, subversivo, intenso y contemporáneo, capaz de mantener la tensión narrativa de principio a fin, en un escenario minimalista donde todo el elenco deja fluir sus emociones.
Ek sitúa la acción en un contexto atemporal, presentando a Romeo y Julieta como jóvenes actuales que enfrentan los desafíos de su sociedad. Su amor es el núcleo del drama, pero los protagonistas no son los adolescentes ingenuos imaginados por Shakespeare; son más reales, humanos y cercanos al público que los observa.
No hay balcón, ni veneno, ni espadas, ni mentiras que conduzcan a una falsa muerte en esta versión; la obra culmina con un final trágico. Según Ek, «la muerte es definitiva, sin ningún elemento que la embellezca, pero aun así la forma debe evocar el recuerdo de la vida que ha desaparecido».
El elenco de bailarines, liderado por la aclamada Emily Slawski en el papel de Julieta y Joâo Felipe Santana como Romeo, interpreta el torrente de luz de la juventud, pero también las sombras y las zonas oscuras inherentes a todo ser humano. En medio de un mundo oscuro y un entorno hostil, buscan su propia salida, aunque esto les pueda conducir a una muerte irremediable.
La música es un elemento fundamental en el desarrollo narrativo. El coreógrafo rechazó la conocida partitura de Prokófiev para ‘Romeo y Julieta’, rica en referencias imborrables, y encontró en Chaikovski el hilo conductor perfecto tras una intensa búsqueda. Seleccionó fragmentos de la ‘Sinfonía número 5’, la ‘Sinfonía Manfredo’, la fantasía sinfónica ‘La tempestad’, el ‘Capricho italiano’, la ‘Suite número 1’ y la ‘Suite número 3’, así como el ‘Concierto para piano número 1’ y un cuarteto de cuerdas.
Además, encargó al compositor Anders Högstedt la organización y los arreglos de las obras, en una amalgama que será dirigida por el director israelí Nir Kabaretti desde el foso, al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real.
Homenaje a Shakespeare
Esta presentación forma parte del homenaje a William Shakespeare que está llevando a cabo el Teatro Real, siendo uno de los ejes temáticos de la presente temporada. Esta temporada comenzó con ‘Otello’ de Giuseppe Verdi (en septiembre y octubre), continuando con ‘La reina de las hadas’ de Henry Purcell (noviembre) y ‘El sueño de una noche de verano’ de Benjamin Britten (mayo).
El cierre de esta serie de homenajes se completará con ‘Romeo y Julieta’ de Charles Gounod, cuyo estreno está programado para el próximo 27 de mayo, con un total de trece funciones programadas.
