El ausentismo de los pacientes en consultas se ha convertido en un «verdadero cuello de botella» en la gestión sanitaria, un fenómeno que no solo afecta al Sistema Nacional de Salud (SNS), sino también a los propios pacientes. Este alarmante panorama fue planteado por Berta Sáez, directora gerente del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza, durante la I jornada de la Organización Española de Hospitales y Servicios de Salud (OEHSS) sobre colaboración público-privada.
Sáez enfatizó que, a nivel nacional, los datos son escalofriantes y que, lejos de ser una anécdota, este problema impacta gravemente en el desarrollo de la asistencia y la gestión sanitaria del país. En su hospital, con 168 camas, se han registrado casi 10.000 ausencias en los últimos diez meses, lo que representa un 9 por ciento de ausentismo general.
La reprogramación de citas no solo afecta a los recursos humanos, sino también a la atención a otros pacientes, además de comprometer la calidad y eficiencia del sistema sanitario. «Estamos provocando un agujero que no solo se limita al momento presente, sino que genera un impacto en todos los recursos consumidos a lo largo del proceso», afirmó Sáez. En Aragón, la situación se multiplica por casi 15, lo que representa cifras preocupantes.
Enrique González Díaz, coordinador de los Centros de Especialidades Periféricas (CEP) del Complejo Asistencial Universitario de León, coincidió en que este es un «gran problema» con un impacto considerable. Según González, en su área sanitaria, se produjeron 116.000 pérdidas de consultas por no asistencia en 2024, alcanzando 853.000 en Castilla y León, y se estima que, a nivel nacional, cerca de 22 millones de consultas se pierden anualmente por esta misma razón. Este fenómeno es universal y no se limita a España.
Las razones detrás de las ausencias son diversas. La más común es el simple olvido, seguida de motivos clínicos que llevan a los pacientes a recurrir a Urgencias o al sector privado, así como una variedad de dificultades sociales y demográficas que dificultan el desplazamiento a los centros sanitarios. También se ha identificado un perfil de paciente que no asiste, caracterizado generalmente por ser hombres menores de 50 años, de baja situación socioeconómica y con problemas sociales o de salud mental.
Soluciones para hacer frente al ausentismo
Para abordar este problema, González sugirió que no existe nada que no se haya intentado y propuso varias medidas. Entre ellas, la implementación de sistemas de recordatorio mediante SMS informativos que faciliten cambios de cita, y la realización de un triaje previo desde Atención Primaria para seleccionar a los pacientes según la urgencia de sus síntomas, con el objetivo de disminuir las demoras.
A pesar de ello, se mostró escéptico respecto a medidas como las penalizaciones económicas, señalando que estas no funcionan y que organizar un exceso de citas sería contraproducente, ya que «castiga» a los profesionales sanitarios. Sáez, por su parte, indicó que el envío de SMS ha logrado reducir el ausentismo del 12 al 8 por ciento.
En Aragón se ha desarrollado un sistema de alertas basado en inteligencia artificial, similar al de los SMS, que permite anticiparse al ausentismo con 24 y 48 horas de anticipación, facilitando así la reprogramación de citas. También se ha implementado un programa piloto en Zaragoza para ayudar a aquellas personas con problemas de movilidad, proporcionando un sistema de transporte que recoge a los pacientes en una parada de transporte público y los lleva directamente a la puerta del hospital.
