MADRID, 18 de mayo. (EDIZIONES) – Durante décadas, el Alzheimer se ha asociado casi exclusivamente con
la pérdida de memoria. Sin embargo, la investigación científica está cambiando profundamente esa visión.
Alteraciones en la orientación espacial, dificultades en la toma de decisiones o cambios en el comportamiento
pueden aparecer mucho antes de los olvidos más evidentes.
Al mismo tiempo, los avances en biomarcadores y en análisis de sangre abren la puerta a detectar la enfermedad
años antes de que aparezcan los síntomas, mientras que los nuevos tratamientos comienzan a demostrar que
es posible ralentizar su progresión.
El neurocientífico Michael Hornberger, autor del libro ‘Enredados. Qué es el Alzheimer y qué
podemos hacer para frenarlo’ (Crítica), asegura que estamos entrando en una nueva etapa en
la lucha contra esta patología neurodegenerativa, en la que la prevención mediante hábitos saludables,
la detección temprana y los futuros tratamientos podrían transformar el abordaje de una enfermedad que
crecerá con el envejecimiento de la población.
Los síntomas del Alzheimer y el estilo de vida
Tradicionalmente, asociamos la enfermedad de Alzheimer con la pérdida de memoria, pero cada vez se habla
más de los cambios en el comportamiento, de la toma de decisiones, y de la percepción social.
¿Estamos simplificando demasiado la enfermedad? preguntamos a este especialista durante
una entrevista con Salud Infosalus.
«Sí, estamos simplificando demasiado los síntomas del Alzheimer. La mayor parte de estos pacientes tienen
problemas de memoria, pero también pueden experimentar cambios en la orientación espacial, en el comportamiento,
en la toma de decisiones, o en las funciones visoespaciales. La percepción social es menos común en la
enfermedad de Alzheimer, pero es un síntoma muy frecuente en otro tipo de demencia: la demencia frontotemporal», advierte.
Aquí destaca este experto investigador en nuevos métodos para mejorar el diagnóstico, el seguimiento,
y el tratamiento de los síntomas de Alzheimer, que se prevé un aumento en la incidencia de la enfermedad
de Alzheimer en los próximos años, siendo la principal razón el envejecimiento de la población:
«La edad sigue siendo el mayor factor de riesgo de demencia. Por lo tanto, el envejecimiento de la
población es una de las razones clave del creciente número de personas con enfermedad de Alzheimer.
Existen muchos factores de riesgo, algunos inmutables (edad, genética), pero otros que sí podemos modificar.
De los que podemos modificar, muchos se basan en una buena salud cardiovascular, un peso normal, no fumar,
una dieta saludable y un buen descanso».
De hecho, comentamos con él que, en los últimos años, se ha hecho mucho hincapié en la prevención de
esta patología neurodegenerativa a través de los hábitos de vida.
¿Hasta qué punto contamos con evidencia sólida de que el estilo de vida puede realmente modificar
el riesgo de desarrollar Alzheimer?
Este profesor de investigación aplicada en demencia y vicedecano de innovación en la Norwich Medical
School de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) lo tiene claro: «Esta es una excelente pregunta.
Actualmente, existe evidencia sólida de que nuestro estilo de vida puede marcar una gran diferencia en
nuestro riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Hasta un 50% de nuestro riesgo de padecerla puede
reducírselo mediante cambios en el estilo de vida. Esto es más de lo que logran los medicamentos actuales.
Hay muchos hábitos que podemos cambiar, y algunos solo requieren un pequeño cambio para tener un efecto
significativo en nuestro riesgo».
Los ensayos clínicos son exitosos pero
En último lugar, pedimos al doctor Hornberger que nos explique en qué punto se encuentran los últimos
ensayos clínicos en materia de Alzheimer, resaltando que, si bien en el pasado se han producido fracasos,
en los últimos años se ha observado un número creciente de ensayos clínicos exitosos.
En particular, dice que los ensayos para la proteína amiloide han sido «muy exitosos», y han demostrado
ralentizar la progresión de la enfermedad. «Sin embargo, estos nuevos medicamentos aún presentan efectos
secundarios significativos, por lo que no se recetan con frecuencia», advierte. No obstante, sí cree que
los nuevos medicamentos que están por llegar tendrán menos
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