MADRID, 12 Ago. (EUROPA PRESS) – Las personas con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2 y sin antecedentes de enfermedad cardiovascular presentan una asociación positiva entre la actividad física declarada y el riesgo de mortalidad por cualquier causa, así como eventos cardíacos adversos mayores, como infartos y accidentes cerebrovasculares. Este hallazgo se presentará en la ‘Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes’ (EASD) de este año en Viena, Austria, del 15 al 19 de septiembre.
Estudios anteriores han demostrado que el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, el control de la glucemia y la composición corporal en personas con diabetes tipo 2, además de estar asociado con una reducción del riesgo cardiovascular en la población general. En este nuevo estudio, los investigadores han analizado si la actividad física autodeclarada puede servir como marcador pronóstico de enfermedad cardiovascular (ECV) y el riesgo de mortalidad en individuos diagnosticados recientemente de ECV y sin antecedentes de la misma.
El estudio, liderado por los doctores Line Eriksen y Sidsel Domazet del Centro de Diabetes Steno de Odense del Hospital Universitario de Odense (Dinamarca), utilizó datos del ‘Centro Danés para la Investigación Estratégica en Diabetes Tipo 2’, que incluyó a 11.355 participantes nacidos entre 2010 y 2023 diagnosticados con diabetes tipo 2 (DT2) en los dos años previos. Además, la actividad física autodeclarada fue clasificada en sedentaria, ligera y moderada a vigorosa (AFMV).
Siguiendo un modelo estadístico, los investigadores encontraron que el 18% de los participantes se consideraron sedentarios, mientras que el 62% y el 20% realizaron actividad física ligera y AFMV, respectivamente. Durante un seguimiento medio de 8,4 años, se registraron 1.149 eventos de ECV y 1.048 muertes, y los niveles más altos de actividad física se asociaron inversamente con eventos cardíacos adversos y mortalidad por cualquier causa.
En concretos, los participantes que realizaron actividad física ligera y AFMV tuvieron un riesgo 23% y 28% menor de eventos cardíacos adversos mayores, así como un riesgo 27% y 33% menor de mortalidad por cualquier causa en comparación con los sedentarios.
No obstante, tras ajustar los factores de riesgo de ECV (como colesterol y presión arterial sistólica), la reducción del riesgo de AFMV se mantuvo tanto para los eventos cardíacos adversos mayores (una reducción del 30%) como para la mortalidad por todas las causas (una reducción del 31%) en comparación con los sedentarios. Además, la reducción del riesgo relacionada con la actividad física ligera también se mantuvo para los eventos cardíacos adversos mayores (una reducción del 20%) y la mortalidad (una reducción del 22%).
«La actividad física autodeclarada fue un predictor independiente de mortalidad por cualquier causa y eventos cardíacos adversos en personas con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2 sin antecedentes de enfermedad cardiovascular. Estas asociaciones persistieron incluso tras ajustar por factores de riesgo clásicos de ECV», subrayan los investigadores.
«Esto resalta los posibles beneficios para la salud de realizar al menos algo de actividad física en lugar de no hacer nada, en términos de prevención de enfermedades cardiovasculares y muertes prematuras en personas con diagnóstico reciente de diabetes tipo 2″, concluyen.
