Una mujer observa el cartel con la imagen de la Esperanza Macarena en la basílica de Sevilla, donde se informa de su restauración tras ser retirada del culto. Este hecho ha generado interés, añoranza y una reflexión sobre la importancia de la imagen para la comunidad religiosa y los turistas.
Roberto Ruiz Oliva | Sevilla (EFE).- Un cartel con la imagen de la Macarena está presente en la puerta de su icónica basílica, informando a hermanos, devotos, vecinos, turistas y curiosos sobre que una de las imágenes más queridas y emblemáticas de Sevilla, cuya importancia trasciende a lo religioso, permanece desde este miércoles retirada del culto.
Aunque la imagen se encuentra en dependencias de la basílica, un proceso de restauración la mantendrá fuera del imponente espacio que normalmente ocupa en el altar mayor, al menos durante los próximos tres meses, dependiendo de cómo avance el proceso y de si se encuentra alguna patologíá.
En su lugar, desde mañana, quienes accedan al templo encontrarán al Cristo de la Sentencia. Ricardo, un miembro de la Hermandad, comentó a EFE: «El Señor está muy bien ahí también, pero claro, falta ella», refiriéndose a la ausencia de la virgen en su camarín.
Restauración necesaria
Este hermano considera que la restauración a la que se va a someter la imagen es más que «necesaria». «Lo hemos decidido así y ahora hay que tener paciencia, confiar en los técnicos y en los expertos; que todo vaya adelante, el tiempo que haga falta. Espero que termine muy bien. Estos ratos hay que saberlos pasar», añade con cierta pesadumbre.
Otra devota, Mari Ángeles, sabía que la virgen no estaría desde este miércoles en el templo, pero aun así no dudó en visitar la basílica: «Soy de la parte de Huelva, pero siempre vengo a la iglesia porque mi marido es de aquí, de la Macarena. Me ha resultado raro no encontrármela, pero igualmente he rezado por mis hijos y mis nietos», explica.
Polémica intervención
Como muchos otros fieles, Mari Ángeles siguió con atención «todo el jaleo» por las polémicas intervenciones hechas a la virgen el pasado junio. Estas incluían la colocación de las pestañas de una forma distinta a la habitual, lo que generó un gran rechazo por parte de muchos hermanos.
En un multitudinario cabildo extraordinario, la Hermandad decidió realizar una restauración más intensa y ambiciosa, actualmente bajo la dirección del conservador Pedro Manzano, en coordinación con el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), con el objetivo de devolver a la imagen su aspecto anterior a la polémica intervención.
Más allá de la devoción religiosa, la Macarena y su basílica representan un centro de interés cultural y turístico en la capital andaluza, en el barrio del mismo nombre, como atestiguan los 1.200.000 visitantes que recibió, según la última medición facilitada por su Hermandad.
Carmen, vecina de la zona, también expresó su sorpresa: «Mi amiga viene de fuera y quería que viera a la Macarena. Me da un poquito de impacto que no esté. Me casé en esta iglesia y tenía el interés de que ella viese a la virgen, que para mí es algo muy importante».
Expectativas de regreso
María del Mar, una turista llegada desde Canarias, se había acercado durante su visita a Sevilla para ver a la virgen: «Me ha sorprendido que no estuviera en la basílica, aunque sabía que existe polémica por la restauración de hace un mes y medio aproximadamente».
«Nos vamos mañana, con lo cual no podré verla, pero bueno, también es lógico que, si realmente no les había gustado la restauración y quieren ver la imagen anterior, en algún momento tengan que retirarla», ha indicado.
Ya dentro del templo, en agosto, en plena ola de calor y sin la imagen de la virgen, los visitantes son muchos menos de lo habitual. Se entremezclan con devotos que rezan desde las primeras bancadas. Uno de ellos comentó a EFE que, ahora sin la Macarena expuesta al culto, solo le queda «el consuelo» de pedirle a la fotografía de la Macarena que recoge un cartel informativo colocado a los pies del altar mayor.
También aprovecha para quejarse de la imagen que se ha proyectado, especialmente fuera de Sevilla, respecto a la preocupación que las polémicas intervenciones provocaron en muchos devotos: «Hay que sentir esta fe para entenderla», añade en voz baja, pero tajante, este fiel que prefiere no facilitar su nombre.
Mientras tanto en la basílica, con el camarín ocupado por Jesús de la Sentencia y esa fotografía cercana que recuerda la ausencia en el templo de la virgen, la espera se mide en oraciones y en la esperanza de que, cuando regrese, la Macarena vuelva a ser el centro de todas las miradas. EFE
