MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) – Un equipo de investigadores coordinado por la Universidad CEU San Pablo ha demostrado que una infección por gripe en cerdos provoca «importantes cambios» en la microbiota pulmonar, además de incrementar la presencia de bacterias «potencialmente patógenas» y la diversidad de géneros bacterianos en comparación con animales sanos.
Los resultados del estudio, publicado en la revista ‘Frontiers in Cellular and Infection Microbiology’, advierten sobre los riesgos de complicaciones bacterianas secundarias, más allá de las bacterias más comunes que causan neumonías respiratorias asociadas a infecciones gripales.
La aparición de estos patógenos oportunistas tras la infección viral también podría suponer una complicación en el curso clínico y la recuperación, lo que contribuye a explicar cómo las complicaciones asociadas a la gripe pueden dar lugar a infecciones y neumonías bacterianas secundarias.
«Una mejor comprensión de cómo la infección por gripe debilita el sistema inmunitario y favorece infecciones bacterianas posteriores puede permitir el desarrollo y optimización de los tratamientos», ha afirmado el científico del Laboratorio de Referencia e Investigación en Inmunología del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, Jordi Cano Ochando.
El primer autor del estudio, Javier Arranz-Herrero, del ISCIII y la Universidad CEU San Pablo, ha explicado que este trabajo ayuda a comprender la complejidad de la microbiota en la evolución de las infecciones respiratorias asociadas a la gripe.
Estos resultados abren la puerta a estudios similares en humanos y a posibles aplicaciones diagnósticas y terapéuticas, lo que permitiría anticipar complicaciones asociadas a la gripe y otras enfermedades respiratorias causadas por virus.
La diversidad bacteriana en los pulmones podría influir
«En la actualidad, el diagnóstico microbiológico y el tratamiento de las infecciones se centra en encontrar el virus causante de la infección gripal y, en caso de una neumonía bacteriana posterior, la bacteria responsable de la complicación», ha añadido Arranz-Herrero.
Sin embargo, los autores del estudio han resaltado que las bacterias causantes de las neumonías no solo vienen del exterior; el sistema respiratorio está colonizado por multitud de bacterias, y algunas se aprovechan de la infección gripal para replicarse y agravar el cuadro clínico.
Aunque se han observado las bacterias oportunistas más comunes en estas infecciones en cerdos, también se ha descubierto que hay una gran diversidad bacteriana que acompaña a aquellas comúnmente diagnosticadas, y cuyo papel aún no se conoce del todo.
Los científicos han señalado su desconocimiento sobre cómo estas bacterias pueden determinar el desarrollo de la enfermedad, tanto en infecciones virales en las que se produce una neumonía bacteriana posterior como en aquellas donde no se presenta dicho vínculo, y donde el tratamiento antibiótico no resulta efectivo.
El trabajo se ha realizado con muestras de necropsias de pulmones de 53 cerdos infectados y 39 sanos de distintas regiones españolas, utilizando tecnología de secuenciación de tercera generación de nanoporos, lo que ha proporcionado un método «rápido y práctico» para diagnosticar modificaciones en la microbiota respiratoria.
La importancia de analizar la microbiota pulmonar de los cerdos radica en que su desarrollo gripal es «similar» al de los humanos. Además, el cerdo es considerado un importante reservorio y ‘mezclador genético’ de virus gripales con potencial pandémico, como se evidenció en la pandemia H1N1 de 2009.
En el estudio también han participado el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), la Universidad de León, el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, la Escuela Icahn de Medicina en Monte Sinaí (Estados Unidos), la Universidad Estatal de Kansas (Estados Unidos) y la Universidad de Alaska (Estados Unidos); y forma parte del trabajo del programa de Centros de Excelencia para la Investigación y Respuesta a la Influenza (CEIRR), financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos.
