SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES, 11 de mayo. La taekwondista española Laura Rodríguez no oculta que «de pequeña era un trasto» y «muy rebelde», pero asegura que el deporte le ayudó a canalizar esa energía. Ahora, con la vista puesta en sus primeros Juegos Olímpicos, considera que «la montaña más alta» es alcanzar ese sueño, aunque es consciente de que «obsesionarse con tocar metal o un objetivo concreto, resta tu potencial».
Preparación hacia los Juegos Olímpicos
Rodríguez, que compite en la categoría -53 kg, ha acumulado ya tres medallas de oro en europeos: dos en la categoría sub-21 y una en júnior. A pesar de sus logros, ella no se fija metas concretas para el próximo Europeo absoluto. «Voy a hacer mi trabajo, a dar mi cien por cien. Obviamente, voy a apuntar a la montaña más alta, pero hay que ir paso a paso», comenta.
No es partidaria de hablar de medallas o podios antes de un torneo. «He estado haciendo coaching deportivo desde antes de ser profesional, y me ha ayudado mucho, porque obsesionarse con un objetivo concreto puede restar tus valores como deportista», explica Rodríguez.
El disfrute como clave del éxito
Para ella, lo fundamental es disfrutar del proceso. «Mi objetivo es ir poco a poco, paso a paso, ir consiguiendo pequeños objetivos para alcanzar el grande y, sobre todo, ir sin expectativas de querer ganar», señala. La taekwondista enfatiza la importancia de disfrutar cada experiencia y cada interacción con sus compañeros. «Este proceso es corto», añade.
La ilusión de la niña que comenzó a entrenar taekwondo a los seis años sigue siendo importante. «Cuando pasas a sénior, los pequeños detalles hay que cuidarlos. No puedes salir tanto como antes, o no puedes irte de viaje con tu familia», explica. Sin embargo, el interés por el deporte no ha disminuido: «Estamos practicando un deporte que amamos, que disfrutamos».
Desafíos y superación
Laura Rodríguez también ha enfrentado adversidades en su carrera. Una rotura del ligamento cruzado la mantuvo fuera de los tatamis durante varios meses en 2023. «He tenido muchos altibajos. Es algo positivo, porque puedes aprender de esas experiencias», reflexiona. «Si pierdes una competición, no te define como deportista. Si tienes tu objetivo claro, da igual que pierdas uno o dos campeonatos; es parte del proceso».
Actualmente, se entrena en Hankuk, que considera «el mejor sitio del mundo» para seguir creciendo. Su entorno incluye a los entrenadores Jesús Ramal y Suvi Mikkonen, así como compañeras que ya han competido en grandes torneos y Juegos Olímpicos. «Es un orgullo tener a esta gente cerca de mí; no te resta, sino que te suma y te motiva», explica.
La ilusión por los Juegos Olímpicos
Rodríguez ya ha comenzado a visualizar su participación en los Juegos Olímpicos. «De pequeña los veía por televisión y recientemente fui a París a animar a mis compañeras; fue una de las mejores experiencias de mi vida», comenta. Ahora, se ha «visualizado» con una medalla olímpica. «Cuando lo visualizas, te lo acabas creyendo y se te pone la piel de gallina», concluye.
