MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) – La presidenta de la Fundación Alborada, la doctora Pilar Muñoz-Calero, ha alertado sobre los contaminantes del hogar, como el moho y las velas aromáticas, que pueden afectar gravemente la salud. Esta advertencia se hizo durante la reciente celebración del X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, celebrado en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Según Muñoz-Calero, el moho y las micotoxinas son microorganismos que pueden encontrarse tanto en alimentos como en edificios con problemas de humedad o daños por agua. Ha señalado que esta situación afecta a más de la mitad de los edificios en algunos países, como Estados Unidos.
Es importante destacar que muchas de estas exposiciones se producen en espacios interiores, como hogares y lugares de trabajo, donde las personas suelen pasar la mayor parte de su tiempo. En estos entornos, pueden acumularse compuestos químicos, microorganismos y radiaciones que impactan negativamente en el organismo.
La exposición a micotoxinas puede ser un factor desencadenante o agravante de enfermedades ambientales, provocando una respuesta inflamatoria crónica y síntomas diversos que dificulta su diagnóstico. Muñoz-Calero ha recordado que la vulnerabilidad a estos contaminantes no es igual para toda la población; aproximadamente un 25 % de las personas podría tener más dificultades para eliminar estas toxinas, favoreciendo así su acumulación en el organismo.
En el caso de las velas aromáticas, la doctora ha destacado que estos contaminantes del aire interior provienen de elementos cotidianos presentes en nuestras viviendas. De hecho, la combustión de velas durante una hora puede elevar los niveles de dióxido de nitrógeno en interiores hasta valores cercanos al límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Impacto de los dispositivos tecnológicos
Además de los mencionados contaminantes, se suman las potenciales consecuencias de ciertos dispositivos tecnológicos. Existen posibles efectos biológicos asociados a la exposición a campos electromagnéticos y radiaciones de radiofrecuencia generadas por tecnologías inalámbricas. El profesor emérito de la Universidad del Estado de Washington, el bioquímico Martin L. Pall, señala que estos campos pueden actuar a nivel celular mediante la activación de canales de calcio en las membranas celulares.
Esta activación podría desencadenar una serie de procesos biológicos relacionados con alteraciones neurológicas, hormonales o cardiovasculares. Por su parte, la profesora emérita de la Universidad de Trent en Canadá, Magda Havas, ha mencionado que en determinados estudios experimentales se han observado cambios en parámetros como la frecuencia cardíaca o la variabilidad del pulso tras la exposición a radiaciones de radiofrecuencia provenientes de dispositivos inalámbricos.
