El sureste español vuelve a tropezar con un problema muy conocido: la falta de agua. Pero además, uno de los elementos cruciales para su almacenamiento, el embalse de San Diego en el entorno de Villena, presenta filtraciones que complican la regulación del trasvase Júcar-Vinalopó. Esto frena la posibilidad de enviar hasta 15 hectómetros cúbicos anuales hacia la cuenca del Segura.
La clave no radica solo en una obra hidráulica averiada, sino en lo que ocurre después. Si el agua llega pero no puede almacenarse de forma segura, los regantes pierden margen, los acuíferos vuelven a soportar presión y la planificación hídrica queda comprometida. En una zona acostumbrada a depender de las lluvias y del recibo eléctrico de los pozos, esta situación es particularmente grave.
Una balsa que no guarda
El embalse de San Diego debía funcionar como una gran reserva para regular los caudales del Júcar hacia el Vinalopó. Según el Ayuntamiento de Villena, esta balsa tiene capacidad para 20 hectómetros cúbicos y su puesta en marcha habría permitido aprovechar mejor los excedentes del río y proteger los acuíferos locales. Sin embargo, la infraestructura presenta graves filtraciones que impiden su correcto funcionamiento. Según la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, el reservorio no opera con normalidad debido a deficiencias en su base, lo que le impide cumplir su rol como embalse regulador. El sistema cuenta con tuberías, bombeos y demanda, pero carece de un almacenamiento fiable.
Por qué llega ahora
Esta problemática ha cobrado relevancia dado que el nuevo ciclo de planificación hidrológica 2028-2033 está ahora en consulta pública. El Ministerio para la Transición Ecológica abrió este proceso para que administraciones, usuarios y entidades puedan presentar observaciones a los Esquemas provisionales de Temas Importantes. Este trámite es la antesala del futuro plan de cuenca.
En el caso del Segura, la Confederación Hidrográfica del Segura ha puesto a disposición el documento oficial de este ciclo, que incluye una discusión sobre soluciones para territorios con recursos subterráneos muy tensionados. Aunque se han sugerido alternativas que incluyen el Júcar-Vinalopó, los usuarios del Vinalopó advierten que no se puede distribuir agua sin antes solucionar el cuello de botella del embalse de San Diego.
Ángel Urbina, presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, lo resumió de forma directa: sin la reparación efectiva del embalse y sin garantías de llegada de los caudales, llevar agua del Júcar-Vinalopó al Segura es “muy difícil”. Esta declaración destaca el choque entre la política del agua y la realidad física de la infraestructura.
Acuíferos al límite
La conduccción Júcar-Vinalopó fue diseñada con un objetivo ambiental claro. Acuamed explica que la actuación busca trasvasar agua desde el Júcar al Vinalopó para contribuir a la recuperación de los acuíferos y sus ecosistemas asociados. En la práctica, esto implica sustituir bombeos subterráneos por aportes superficiales cuando hay recursos disponibles.
La Confederación Hidrográfica del Júcar ha autorizado en años recientes volúmenes de agua a través de este conducto, siempre con el objetivo de sustituir recursos subterráneos en masas de agua en mal estado cuantitativo. En 2024, por ejemplo, autorizó un máximo de 15,66 millones de metros cúbicos para usuarios agrícolas del Vinalopó-Alacantí y el Consorcio de la Marina Baja.
¿Dónde está entonces el problema? En que cerrar pozos requiere regularidad. Si el agua del Júcar llega de forma intermitente y no puede almacenarse adecuadamente, los agricultores terminan volviendo a depender de sus pozos, lo que aumenta costes, genera más presión sobre el subsuelo y disminuye el margen para recuperar niveles.
El campo no espera
Para el regadío, el agua no es solo una cifra en un informe; es la certeza de que una campaña se llevará a cabo o se complicará. En comarcas como el Alto y Medio Vinalopó, donde muchas explotaciones dependen de una mezcla de recursos superficiales y subterráneos, no poder almacenar excedentes reduce la capacidad de reacción.
La Confederación Hidrográfica del Júcar también recuerda que la conduccción Júcar-Vinalopó tiene aproximadamente 95 kilómetros, cuenta con cuatro estaciones de bombeo y una potencia instalada de 45 MW. Este es un proyecto grande y costoso, con un presupuesto que supera los 335 millones de euros. Por lo tanto, resulta sorprendente que un elemento de almacenamiento pueda afectar tanto el rendimiento global del sistema.
Además, el problema no solo afecta a quienes riegan. Al bombear menos agua de los acuíferos, estos pueden estabilizarse o incluso mejorar. Sin embargo, si se vuelve a aumentar la extracción, ese avance se detiene. Este ciclo negativo es bien conocido en muchas zonas agrícolas de España.
Los municipios afectados
El mapa de impacto se extiende por gran parte del Vinalopó. La documentación de la Junta Central menciona usuarios desde Villena hasta Albatera, pasando por Caudete, Sax, Elda, Novelda, Agost, Monforte, Aspe, Crevillent y el noroeste de Elche, lo que indica que no se trata de un problema aislado entre técnicos.
Además, existe una dimensión urbana. Más de una veintena de municipios dependen de acuíferos relacionados con este sistema. Si la presión sobre esas masas de agua disminuye, mejora la seguridad hídrica. Sin embargo, si la presión aumenta de nuevo, el problema regresa.
El BOE ha aprobado también un catálogo de acuíferos compartidos entre demarcaciones hidrográficas. Este catálogo incluye sistemas relevantes para la zona, como Jumilla-Villena, Serral-Salinas, Quibas y Sierra de Crevillente, que son compartidos entre las cuencas del Segura y el Júcar. Esta catalogación requiere un enfoque más coordinado sobre la gestión del agua y menos divisiones administrativas.
Qué se decide ahora
La solución más clara pasa por reparar San Diego y completar las infraestructuras pendientes postrasvase. Villena ya ha solicitado que se complete el sistema, lo que incluye la reparación del embalse, el desdoblamiento de la conducción general y las obras de la margen izquierda. En esencia, reclama que el trasvase funcione según lo diseñado originalmente.
El calendario es apremiante. El periodo oficial de consulta de los Esquemas provisionales de Temas Importantes se extendió hasta el 28 de mayo de 2026 y las observaciones realizadas en esta fase pueden influir en el futuro plan. En este contexto se define el equilibrio entre el Vinalopó, el Segura, el regadío, los acuíferos y los municipios que dependen de ellos.
El documento oficial del proceso de planificación hidrológica 2028-2033 ha sido publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
