MADRID, 31 Dic. (EUROPA PRESS) – La celebración de la Nochevieja y el consumo de uvas para la llegada del nuevo año suelen ir acompañados de un aumento del riesgo de asfixia, especialmente en los menores de cinco años. El doctor Ignacio Manrique, coordinador del Comité de Soporte Vital de la Asociación Española de Pediatría (CSV-AEP), destaca que pelar las uvas y cortarlas en cuatro trozos a lo largo puede prevenir estos atragantamientos, una de las principales causas de mortalidad infantil.
“No hay año en que no acabe algún niño en urgencias por este motivo, con consecuencias a veces graves o incluso fatales”, señaló el doctor Manrique, quien subrayó que “el atragantamiento se puede prevenir tomando las medidas adecuadas y aprendiendo a actuar correctamente si se da un episodio”.
El experto también recomendó dejar las uvas sin piel ni semillas, dado que la piel es resbaladiza y puede deslizarse “sin querer” hacia la garganta. Para una mayor seguridad, recalcó la importancia de que el niño consuma las uvas cuando esté sentado y tranquilo, y siempre bajo la supervisión de un adulto. Además, sugirió considerar los gusanitos de sémola de maíz o las pasas como alternativas “seguras” a las uvas.
No obstante, estas frutas no son el único peligro en las vacaciones navideñas, periodo en el que también se consumen más turrones, frutos secos, peladillas, palomitas de maíz o caramelos. Especialmente los caramelos duros y redondos pueden bloquear completamente la vía aérea de un niño en segundos, ya que no se deshacen rápidamente y encajan con facilidad en la garganta.
Por este motivo, desde el CSV-AEP se ha recomendado evitar el consumo de caramelos en los niños de entre 0 y 3 años. El grupo de 3 a 5 años continúa teniendo un riesgo alto incluso con supervisión por parte de familiares o adultos. Por encima de los 5 años, este riesgo disminuye, pero no desaparece.
CÓMO ACTUAR ANTE UN ATRAGANTAMIENTO
En caso de que se produzca un atragantamiento, el doctor Manrique ha desmentido algunos mitos, como el de meter el dedo en la boca para ayudar a sacar el objeto, algo que “puede incluso empujarlo más profundamente” y provocar lesiones, o el de levantar al niño por los pies para ayudar a que el cuerpo extraño salga de la vía aérea, otra “práctica ineficaz, además de peligrosa”.
Si el niño se encuentra consciente y con tos efectiva, es mejor no intervenir ni dar golpes en la espalda, ya que la tos es el mecanismo natural para expulsar el objeto. Sin embargo, si se encuentra consciente pero con tos inefectiva o dificultad respiratoria, se debe pedir ayuda a las personas del entorno o al 112; mirar la boca y extraer el cuerpo extraño si está accesible; y luego realizar cinco golpes en la espalda (interescapulares) seguidos de cinco compresiones abdominales (maniobra de Heimlich). Estos pasos deben ser repetidos hasta que el niño respire bien, expulse el objeto o hasta que pierda el conocimiento.
Si esto último ocurre, se deben iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) básica y contactar inmediatamente con el servicio de emergencias. Una vez expulsado el objeto, es igualmente necesario acudir al hospital para descartar posibles lesiones o complicaciones.
