
Consejo de Enfermería alerta de «riesgos sanitarios» de sprays nasales bronceadores, al causar «cefaleas e hipertensión» – CONSEJO GENERAL DE ENFERMERÍA
MADRID, 20 de mayo de 2023 – El Consejo General de Enfermería ha alertado sobre los «riesgos sanitarios» vinculados a la utilización de los ‘sprays’ nasales bronceadores. Esta práctica, que se ha vuelto viral en redes sociales, puede causar cefaleas e hipertensión, prometiendo un tono de piel moreno rápido sin advertir sobre posibles efectos adversos.
Desde la Unidad de Cultura Científica del Instituto de Investigación Enfermería de esta corporación sanitaria se ha advertido sobre «los peligros de dejarse llevar por esta tendencia». Se ha enfatizado la importancia de tomar decisiones en salud basadas en la evidencia científica. En caso contrario, el uso de estos dispositivos podría derivar en otros problemas como náuseas, fatiga y vómitos.
«No todo lo que se comparte tiene respaldo científico y, en temas de salud, eso puede acabar pasando factura», afirma el divulgador científico de la citada Unidad, Héctor Nafría. Además, añade que «cuando la validación social pesa más que la evidencia, la salud queda en segundo plano». Influencers, la presión por el bronceado y contenido viral están fomentando prácticas sin garantías, comprometiendo la salud de los usuarios.
La enfermera especializada en dermoestética y divulgadora en fotoprotección, Alba Belastegui, también ha alertado que «muchos de estos aerosoles, comercializados de forma ilegal y a menudo disfrazados con aromas agradables, contienen melanotan, una sustancia que imita la acción de la hormona estimulante de los melanocitos». Este compuesto no está aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ni por otros organismos reguladores internacionales.
Principio activo no regulado
En este contexto, el Consejo General de Enfermería ha indicado que «la inhalación de esta sustancia introduce en el organismo un principio activo no regulado, sin control de dosificación ni garantías de pureza, provocando efectos sistémicos que ya se están documentando en la práctica clínica». El uso de estos dispositivos se ha correlacionado con episodios de hipertensión arterial grave, cefaleas persistentes, fatiga extrema, así como cuadros recurrentes de náuseas y vómitos, como ha mencionado la miembro de la asociación científica Secudemn.
Desde el ámbito dermoestético y dermatológico, se observa con preocupación cómo la estimulación artificial y descontrolada de la melanina provoca cambios atípicos en la morfología, pigmentación y tamaño de los lunares preexistentes. Esta actividad displásica no solo dificulta el diagnóstico precoz de patologías oncológicas, sino que representa un riesgo celular inasumible.
En opinión de Belastegui, «el bronceado saludable no existe». Explica que «el cambio de tono de piel es una respuesta de auxilio de nuestro organismo frente al daño en el ADN celular provocado por la radiación ultravioleta». Intentar replicar este proceso mediante vías químicas sistémicas e ilegales es considerado una imprudencia.
Finalmente, el Consejo General de Enfermería ha subrayado que «la verdadera prevención del daño solar, el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel se fundamenta exclusivamente en la educación, la evitación del sol en horas de máxima radiación, el uso de barreras físicas y la aplicación rigurosa de fotoprotectores tópicos de amplio espectro». La enfermera ha hecho un llamado a priorizar el criterio clínico y la evidencia científica por encima de las modas virales.
