
MADRID, 23 Feb. (EDIZIONES) – El sedentarismo se ha convertido en uno de los mayores enemigos silenciosos de nuestra salud, con un impacto directo no solo en el corazón o en los músculos, sino también en el cerebro.
Así lo explica el neurocientífico José Luis Trejo, director del Grupo de Estilo de Vida y Cognición en el Instituto Cajal del CSIC, quien en el libro ‘¿Qué sabemos de? El cerebro en movimiento’ (CSIC-Catarata) detalla cómo la actividad física regular aumenta la capacidad cognitiva, potencia la conexión entre neuronas, mejora el estado de ánimo y estimula la irrigación sanguínea cerebral.
Durante una entrevista con Salud Infosalus, Trejo alerta de que no basta con ir al gimnasio una hora al día; para nuestra salud, en especial la de nuestro cerebro, debemos interrumpir el tiempo que pasamos sentados con pequeños ‘snacks’ de movimiento.
Eso sí, en el cerebro más no siempre es mejor: el exceso de intensidad y el estrés asociado al deporte de élite pueden reducir parte de los beneficios; tal y como advierte este neurocientífico. «El mayor enemigo para nuestra salud es el sedentarismo. El ejercicio físico produce beneficios indudables en todo el organismo, en nuestra salud y, por supuesto, en el cerebro», remarca.
Principales efectos del ejercicio sobre el cerebro
Así, entre los principales efectos que tiene el ejercicio sobre nuestro cerebro, Trejo apunta a los siguientes:
- Aumenta la capacidad cognitiva.
- Facilita la sinapsis o la conexión entre neuronas.
- Combina estos efectos para hacerte más inteligente, con un impacto particular en el hipocampo.
- Contribuye al control del estado de ánimo, teniendo un efecto ansiolítico y antidepresivo.
- Aumenta la irrigación sanguínea del cerebro, especialmente en aquellas áreas que están más activas.
En este contexto, Trejo mantiene que para que el ejercicio tenga efecto debe constar de cierta duración: «Estamos hablando de 30-40 minutos de ejercicio continuado, y si se hace más, mejor; pero hay estudios recientes que demuestran que, independientemente del ejercicio que hagas al día o a la semana, hay que evitar el sedentarismo».
Insiste así este investigador del CSIC en que puedes ir al gimnasio o a correr una hora al día, pero si pasas el resto del tiempo sentado porque trabajas en una oficina, eso es totalmente desaconsejado.
Aquí defiende que hay que hacer los ‘snacks de ejercicio’, «cosas muy cortas, de 5 minutos», que no buscan sustituir el ejercicio, sino interrumpir el sedentarismo. «Subir dos veces dos pisos, hacer unas sentadillas al lado de la mesa, que aumente la frecuencia cardiaca un poco, sin sudar sobre todo, pero que interrumpa ese sedentarismo».
De hecho, mantiene que es importante hacerlo lo más a menudo posible, «unos minutos cada hora», ya que «está demostrado que interrumpir el sedentarismo con estos snacks de ejercicio incrementa la buena salud, independientemente de cuánto ejercicio hagas».
