MADRID, 22 Nov. (EUROPA PRESS) – La exgimnasta rumana Nadia Comaneci, campeona olímpica en Montreal 1976 y Moscú 1980 y quien obtuvo el primer 10 perfecto en unos Juegos Olímpicos, considera a la estadounidense Simone Biles una gimnasta «excepcional y capaz de hacer cosas que nadie había pensado que se pudieran hacer». No obstante, Comaneci aboga por un regreso a «la belleza» de este deporte, que «se llama gimnasia artística por algo».
La leyenda de la gimnasia artística estuvo presente en el foro ‘Metafuturo’ organizado por Atresmedia, donde se mostró sonriente y se dirigió a los periodistas con un saludo en español. Comaneci sigue siendo una referencia en el deporte mundial y ostenta el récord de la primera y más joven deportista que consiguió un 10 perfecto en unos Juegos Olímpicos.
«Soy la primera y la más joven, y eso hace que mi récord se mantenga para siempre. Desde entonces, el código de puntuaciones ha cambiado. Las gimnastas pueden obtener un 10 en ejecución más el número de todas las capacidades, pero todavía no lo he visto; no va a ser fácil de obtener», comentó Comaneci.
El cambio en el sistema de puntuación complica que se repita un 10 perfecto. Sin embargo, la gimnasta mira al futuro con optimismo, afirmando que espera ver «a la siguiente generación que va llegando» en los Juegos de Los Ángeles en 2028.
Comaneci destacó que actualmente Simone Biles es «la gimnasta más única y la mejor». «Ha podido hacer cosas increíblemente difíciles. Tiene un par de ejercicios que llevan su nombre y ese es el sueño de un gimnasta: hacer algo por primera vez que nadie haya hecho», enfatizó la campeona, quien posee nueve medallas olímpicas, de las cuales cinco son de oro.
«No se puede negar lo que hace, puede cometer un error y aún así ganar. Pero hubo otras gimnastas que me impresionaron en los Juegos de París, como Kaylia Nemour, en las barras. Pero Simone es muchísimo mejor que todas las demás. Mucha gente vino a ver cómo podía hacer cosas que solo los hombres pueden hacer. Es excepcional y capaz de hacer cosas que nadie había pensado que se pudieran hacer», agregó Comaneci sobre Biles, quien ha conquistado once medallas olímpicas, incluyendo siete de oro.
No obstante, Comaneci se mostró crítica al señalar que la gimnasia artística ha «cambiado» y «evolucionado» en los últimos 50 años, «como cualquier otro deporte». «Los materiales son mucho mejores, todo es más seguro y permite a los gimnastas hacer cosas más difíciles y complicadas que en mi época», analizó.
La exgimnasta explicó que el equipo ha mejorado significativamente: «Antes era un potro y ahora es una tabla, hay espuma, el suelo permite rebotar mejor, puedes hacer más repeticiones y no daña tanto el cuerpo; no es tan agresivo. Sin embargo, el trabajo duro y la disciplina no han cambiado. Los desafíos siguen siendo los mismos que en mi época», dijo, añadiendo que es vital recuperar «la belleza» en la gimnasia artística.
«Me gustaría ver un gimnasta que combine lo acrobático y lo artístico. Antes había una mezcla entre ambas. Me gustaría ver un poco más de esas dos cosas porque se llama gimnasia artística por algo», aseguró.
«MI TALENTO ERA QUE YO ENTENDÍA LOS DETALLES»
Comaneci también ve el deporte como una forma de descubrir el talento en niños y niñas. «Un campeón debe tener ese gen ganador y complementarlo con el trabajo en su formación. No se sabe lo que tenemos en nuestros genes hasta que practicamos el deporte. Los deportes nos permiten descubrir si somos rápidos o si entendemos los detalles», destacó.
Reflexionó sobre su propio talento, afirmando que comprendió los detalles a lo largo de su carrera. «Mi capacidad en los deportes la descubrí a través de la gimnasia, pero mi talento era entender los detalles sobre por qué y cuándo cometo errores y cómo tengo que resolverlos. Mi talento era poder fluir y replantear rápido», explicó.
Finalmente, abordó la introducción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana. «La clave es encontrar ese punto de equilibrio para navegar la vida correctamente. Si se desequilibran las cosas, no es bueno. Hay que tener cuidado sobre cuándo utilizar la IA y cuándo es necesario parar. Es demasiado intrusiva porque es una línea muy fina», concluyó.
