MADRID, 27 de agosto – El expresidente del Gobierno español, José María Aznar, ha señalado que el «futuro de Ceuta» es también el de España, exigiendo al Gobierno nacional «firmeza» ante situaciones que afectan la soberanía del país. Ha resaltado que «la debilidad» de un Estado «es y será siempre provocadora», y ha enfatizado que la soberanía nacional «no tiene vacaciones», haciendo eco de la reciente crisis provocada por la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos.
Aznar se ha trasladado a Ceuta junto a su esposa, la exalcaldesa de Madrid, Ana Botella, para mostrar su apoyo y solidaridad al pueblo ceutí y a su presidente autonómico, Juan Jesús Vivas. En su visita, se reunió con Vivas en el Palacio de la Asamblea, donde fue recibido con aplausos y elogios por parte de algunos asistentes. También firmó en el libro de honor y se reunió con otros miembros del Ejecutivo ceutí.
Durante el acto institucional, Aznar denunció que en Ceuta «se ha violado la integridad territorial de España», y que la «primera obligación» de un Estado es recuperar el orden, la seguridad y la normalidad que han estado «conculcados desde hace más de un mes». Respaldó las propuestas del líder del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, quien ha presentado un plan para la recuperación de Ceuta, argumentando que las personas que intentan asaltar «nuestras fronteras» no pueden permanecer en territorio nacional.
Aunque no mencionó explícitamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Aznar subrayó que la soberanía nacional, tras ser «agredida» en la reciente crisis sufrida por Ceuta a finales de julio, «no tiene vacaciones». «Una vez agredida, sólo cabe restaurarla. Pero defender la integridad nacional no es inventarse un relato», avisó, añadiendo que el enfoque de las autoridades debe centrarse en «lo que piensan y sienten los ceutíes», y no en «lo que se diga al otro lado de la frontera», en Marruecos.
Avisa: No va a ser la «primera avalancha»
En este contexto, Aznar también advirtió sobre la «avalancha» de inmigrantes que llegaron a la ciudad autónoma desde Marruecos durante la crisis migratoria del 30 y 31 de julio, que calificó como la «mayor», pero no la «primera». «Debe ser la última que nos sorprenda inermes. Es urgente estabilizar nuestra frontera más expuesta, y hacerlo de forma permanente. Una frontera que es, por cierto, tan nacional como europea», afirmó.
El expresidente del Gobierno exigió «firmeza», subrayando que «la debilidad es y será siempre provocadora», y reclamó un cambio en la política exterior para que España no quede «aislada a merced de cualquier extorsión, sin aliados con los que contar en las crisis». «En suma, es necesario un cambio completo en la política y dirección política del país para que, cuando la nación sea puesta a prueba, todo el mundo tenga muy claro que el Estado responderá», concluyó Aznar, quien también urgió a «despejar todas las incertidumbres que nublan el presente de Ceuta» y el de Melilla.
A su juicio, resulta urgente terminar con las «incertidumbres que amenazan» el futuro, ya que «es el de todos». «Dicho de otra manera, Ceuta es España y el futuro de Ceuta es el futuro de España», concluyó.
Vivas defiende la «rotundidad» de Aznar con Perejil
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, elogió la «rotundidad» de la actuación de José María Aznar durante la crisis del islote de Perejil y reconoció su papel como «piedra angular» en la defensa de la «soberanía» e «integridad» de la ciudad autónoma. Vivas subrayó que el incidente de Perejil en 2002 demostró hasta qué punto España estaba dispuesta a defender Ceuta y que la respuesta del Ejecutivo de Aznar fue «inequívoca».
“Nuestra integridad y soberanía son innegociables y se defienden con todos los medios y capacidades del Estado. Una obligación, un principio, que debería mantenerse siempre; por el bien de España, por la dignidad de España, por el prestigio internacional de España», defendió.
Además, Vivas insistió en que «no caben ambigüedades ni medias tintas» en la defensa de la soberanía e integridad territorial de España. «Hay que saber de qué lado se está. O se está con Ceuta y con España, o se está al servicio de otro tipo de intereses, sean partidistas o electorales, pero no se puede ser equidistante en esto», remarcó.
Por otro lado, el presidente autonómico recordó que «no hay nada más importante» para los ceutíes que su «españolidad», advirtiendo que cuando se ve amenazada, «somos capaces de actuar al unísono, con una sola voz, juntos y unidos, por encima de credos, culturas, orígenes e ideologías».
