Fotografía de una persona depositando flores este martes en conmemoración de los fallecidos tras el ataque en Bondi Beach, en Sídney, Australia. EFE/ Mick Tsikas
Sídney (Australia) (EFE).- El ministro de Salud de Nueva Gales del Sur, Ryan Park, informó este martes que 26 personas continúan hospitalizadas tras la tragedia ocurrida el domingo, de las cuales 12 permanecen en estado crítico. Las autoridades sanitarias advierten de un proceso de recuperación largo y complejo para varias de las víctimas.
Park señaló que algunos de los heridos deberán someterse a «cirugías continuas por lesiones devastadoras como resultado de este horrendo ataque», y subrayó que el sistema de salud del estado sigue movilizado para atender la emergencia, según dijo en una intervención en la cadena Nine.
El ministro también se refirió a Ahmed Al Ahmed, reconocido públicamente por su actuación heroica durante el incidente, y aseguró que enfrenta «algunos desafíos por delante». No obstante, destacó que el paciente se encuentra ingresado en el hospital Saint George (sur de Sídney), donde, según afirmó, «recibirá la mejor atención posible».
Paralelamente, la solidaridad ciudadana se ha volcado en apoyo a las víctimas y sus familias a través de una campaña en la plataforma GoFundMe, que en las últimas horas ha recaudado fondos destinados a cubrir gastos médicos, rehabilitación y apoyo a largo plazo para los afectados.
Tragedia en festividad judía de Janucá
Las autoridades reiteraron que continuarán proporcionando actualizaciones conforme evolucione la situación clínica de los heridos, mientras se mantiene el llamamiento a la unidad y al apoyo comunitario en los próximos días.
El tiroteo se produjo alrededor de las 18:40 hora local (7:40 GMT) del domingo, cuando un padre e hijo armados con rifles abrieron fuego contra la multitud congregada en el parque Archer, junto a la popular playa de Bondi, una de las más concurridas y turísticas del país.
En el lugar se celebraba un acto por el inicio de la festividad judía de Janucá, al que asistían cerca de 1.000 personas.
Tras los primeros disparos, agentes policiales acudieron rápidamente al lugar y se produjo un intercambio de fuego en el que dos policías resultaron heridos. El padre, de 50 años, murió tras ser abatido por la policía, mientras que el hijo, de 24 años, fue trasladado al hospital bajo custodia policial con heridas críticas, aunque estables, y permanece en coma.
Catorce personas murieron en el lugar de los hechos y otras dos fallecieron posteriormente en el hospital, con edades comprendidas entre los 10 y los 87 años. Entre ellas se encuentra una niña de diez años, un rabino nacido en Reino Unido, un oficial de policía retirado, un superviviente del Holocausto y un ciudadano francés.
Investigaciones previas contra uno de los atacantes
Por su parte, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó este martes que la agencia de inteligencia australiana (ASIO) había investigado a uno de los presuntos atacantes del atentado en Bondi en 2019, identificado como Sajid Akram, quien fue abatido por las autoridades.
En declaraciones a un programa matutino de la cadena pública australiana ABC, Albanese explicó que ASIO llevó a cabo una investigación en 2019 en la que se entrevistó a varios miembros de la familia, incluido Sajid, padre de Naveed Akram, señalado como segundo implicado.
«Hubo una investigación. El padre fue entrevistado en ese momento y no se mostró indicio alguno de radicalización», señaló el jefe del Ejecutivo.
Albanese añadió que el director general de ASIO informó al gabinete nacional de que el organismo examinó el caso en 2019, entrevistó a familiares y personas del entorno, y amplió el análisis para identificar posibles riesgos.
«ASIO hizo eso en su momento y concluyó que no había pruebas de radicalización», subrayó.
