MADRID, 30 Ago. (EDIZIONES) – Todos pensamos que un medicamento nos lo tomamos y éste sabe dónde tiene que ir. Sin embargo, no es así. Muchas personas no han considerado que la mayor parte de los medicamentos no curan una enfermedad, sino que lo que hacen es modificar funciones de nuestro organismo para ejercer una acción determinada.
Pablo García, un farmacéutico malagueño y divulgador en redes sociales como ‘@medicadoo’ nos lo explica en una entrevista con Salud Infosalus, a raíz de la publicación de su libro ‘El frío no resfría’ (Grijalbo): «El ibuprofeno, una vez nos lo tomamos, va por todo el cuerpo y no sabe dónde tiene que actuar, hasta que encuentra su diana terapéutica y entonces actúa».
En su libro, García explica que el ibuprofeno inhibe una enzima llamada COX o ‘ciclooxigenasa’, necesaria para que se produzcan los mediadores de la inflamación y el dolor en respuesta a un golpe o a un problema. «El ibuprofeno es selectivo a tope, inhibe todas las COX e impide que se produzcan la reacción dolorosa o inflamatoria en la zona afectada, ya sea en el pie, una rodilla o la cabeza», añade.
Esta falta de selectividad es la razón por la que se dan algunos efectos secundarios con ciertos medicamentos, que en ocasiones actúan donde no deberían, al no ser 100 % selectivos.
El claro ejemplo del Viagra
García menciona que el sildenafilo, el principio activo de la ‘Viagra’, funciona porque anula de manera muy selectiva una enzima llamada ‘fosfodiesterasa 5’: «Éste es el inicio de diferentes reacciones con las que se consigue potenciar el efecto vasodilatador del óxido nítrico a nivel local, permitiendo recuperar, aunque sea temporalmente, la capacidad de erección del pene.»
Resalta que la ‘Viagra’ realmente no sabe dónde tiene que ir, pero esa fosfodiesterasa 5 se encuentra principalmente en el pene, aunque también en otras zonas del organismo, como la retina. «Hay un efecto con la ‘Viagra’, una acción vasodilatadora, y esa enzima no es tan específica como otros y puede llegar a inhibir otras que se encuentran en la retina, lo que provoca que veas azul; aun así, los medicamentos son bastante selectivos en su acción», sostiene.
En este contexto, Pablo García remarca que los medicamentos en España y en Europa son «eficaces y seguros»: «Hacen lo que dicen que hacen. Además, son seguros porque pasan multitud de ensayos hasta su comercialización. No es hasta la fase 4 donde los farmacéuticos están vigilantes de posibles efectos adversos».
Cuidado con la homeopatía
Durante la entrevista, García alerta sobre la homeopatía, que tacha de «pseudociencia del siglo XVIII sin base científica». Pone como ejemplo el veneno de una avispa, que ocasiona enrojecimiento, inflamación y dolor. Según la homeopatía, si tomas el veneno en concentraciones muy pequeñas, se generará el efecto contrario, es decir, que actuaría como un analgésico o antiinflamatorio, lo cual carece completamente de respaldo científico. «No hay ningún tipo de ensayo clínico que asegure su seguridad en la actualidad tampoco», concluye el experto.
