MADRID, 4 Jun. () – Hablar mientras se conduce, escuchar música mientras se trabaja o realizar tareas cotidianas casi de forma automática son situaciones habituales para millones de personas. Sin embargo, durante años los científicos han debatido si el cerebro puede realmente realizar varias tareas al mismo tiempo o si simplemente cambia de una a otra a gran velocidad.
Ahora, una nueva investigación ha seguido durante semanas cómo aprende el cerebro y qué ocurre cuando una habilidad se vuelve automática. Los resultados ofrecen una explicación diferente de uno de los debates más conocidos de la neurociencia.
¿QUÉ PASA EN EL CEREBRO CUANDO REPETIMOS UNA HABILIDAD?
El estudio, realizado por científicos de Georgetown (Estados Unidos), revela cómo el cerebro se reorganiza para automatizar tareas aprendidas. Los hallazgos, publicados en el Journal of Cognitive Neuroscience, desafían una concepción arraigada sobre cómo los humanos dominan habilidades complejas, sugiriendo que la multitarea real es posible.
Este estudio tiene importantes implicaciones para el desarrollo de la inteligencia artificial, capaz de aprovechar el aprendizaje previo tal como lo hace el cerebro. «Hemos dado un paso más en nuestra comprensión de cómo aprende el cerebro», destaca el autor principal, Maximilian Riesenhuber, doctor en neurociencia, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Georgetown y codirector del Centro de Neuroingeniería. «Lo alentador es que realmente se puede aprender a realizar varias tareas a la vez. De hecho, existe una manera de remodelar la arquitectura cerebral y utilizar otras partes del cerebro».
Para comprender los mecanismos detrás de la automatización, los científicos querían estudiar cómo el cerebro pasa de aprender una nueva tarea a ejecutarla de forma más inconsciente tras una amplia experiencia.
Un buen ejemplo es conducir. Cuando alguien aprende a conducir, requiere toda su concentración. Pero después de años de práctica, la mayoría de las personas pueden hablar, escuchar música o pensar en un problema sin tener que concentrarse completamente en manejar el vehículo.
La mayoría de las investigaciones previas sobre el aprendizaje se han centrado en las primeras etapas, pero lo que le sucede al cerebro a largo plazo es más difícil de estudiar y menos comprendido.
En este estudio, los investigadores entrenaron a personas para clasificar imágenes de autos modificadas digitalmente en dos categorías, aprendiendo a detectar diferencias sutiles. Los participantes completaron más de 30.000 ensayos durante 5 a 10 semanas, utilizando una aplicación que les permitía clasificar las imágenes como un juego en su teléfono. Los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI) y electroencefalografía (EEG) para realizar escáneres cerebrales a los participantes antes y después de completar los ensayos.
Descubrieron que, tras aprender a clasificar las imágenes, la tarea activaba la corteza prefrontal, el área del cerebro responsable de la función ejecutiva y el pensamiento, que normalmente solo puede procesar una tarea a la vez. Sin embargo, tras semanas de práctica, la categorización se producía en la corteza temporal, una parte del cerebro implicada en la codificación de la memoria y el reconocimiento de objetos complejos.
«Estudios previos han demostrado que ciertas categorías de objetos, como aves, automóviles e incluso Pokémon, pueden activar partes de la corteza temporal en observadores experimentados. Sin embargo, la fortaleza de este estudio radica en su carácter longitudinal: medimos antes y después del entrenamiento, lo que nos permite observar que un entrenamiento intensivo esencialmente creó un área selectiva de categorías en el lóbulo temporal que no existía previamente», afirma Patrick Cox, doctor en psicología y autor principal del estudio.
DE LOS HÁBITOS BUENOS (Y MALOS) A LA IA: ¿POR QUÉ IMPORTA ESTA FORMA DE APRENDER?
La información categorial del área selectiva para automóviles en la corteza temporal eludió la corteza prefrontal y se conectó directamente con las áreas de salida del cerebro. «La experiencia remodela el cerebro para evitar ese cuello de botella frontal. La corteza prefrontal queda entonces libre para cualquier otra tarea que se desee realizar, aumentando la capacidad», explica Riesenhuber. Cuanto más se ‘descargaba’ la tarea relacionada con el automóvil de la corteza prefrontal, mejor podían las personas realizar otra tarea en paralelo.
Estos hallazgos desafían la teoría arraigada que sostenía que los humanos no son capaces de realizar múltiples tareas simultáneamente, sugiriendo que el cerebro cambia para que pueda hacerlo. «Esto sí que es multitarea en
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