Marruecos no considera que haya «ninguna incriminación» por parte del Parlamento Europeo en relación con la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio en Ceuta y sigue apostando por un «diálogo abierto, franco y sereno» con la Unión Europea (UE) para enfrentar los desafíos comunes, como el migratorio.
Así se expresó el embajador marroquí ante la UE y la OTAN, Ahmed Reda Chami, en declaraciones a la agencia oficial MAP, tras la aprobación de un informe por parte del Parlamento Europeo que sugiere que la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno español actuó como un «efecto llamada» para el aumento de migrantes en Ceuta. El informe denuncia que la ciudad fue «invadida», advierte sobre la «instrumentalización» de la migración como una herramienta de guerra híbrida y reclama tanto a las autoridades nacionales como europeas que adopten medidas urgentes.
Según Chami, la resolución de la Eurocámara «no contiene ninguna incriminación ni ninguna instrucción dirigida a Marruecos y no recoge ninguno de los intentos de instrumentalización de la cuestión migratoria». Además, resaltó que «numerosas enmiendas de carácter hostil» hacia el reino alauí no prosperaron «gracias al enfoque responsable, constructivo y sereno de la mayoría de los eurodiputados, especialmente aquellos de las principales formaciones políticas del Parlamento Europeo». También lamentó que «campañas de comunicación y de propaganda» intenten atribuir disposiciones o posiciones al texto que en realidad no contiene.
La resolución, que no es vinculante, pide a las autoridades marroquíes que «asuman sus responsabilidades como socio clave» de la Unión Europea y que cumplan sus compromisos en materia de control migratorio y cooperación para la devolución de migrantes que crucen irregularmente.
En este contexto, los eurodiputados advierten que dicha «asociación» entre la UE y Marruecos debe fundamentarse en el «respeto incondicional de la integridad territorial» de los Estados miembros, enfatizando que cualquier declaración que «cuestione la soberanía española es inaceptable e incompatible con las obligaciones» de un país que mantiene esa relación con los Veintisiete.
Asimismo, el Parlamento Europeo critica el uso de la migración como «herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro», aunque evita hacer acusaciones directas a Rabat, instando a Marruecos a cooperar en la gestión migratoria y a agilizar los retornos de migrantes llegados durante esta crisis. No se menciona el papel que sus autoridades pudieron desempeñar en los días previos al cruce masivo hacia Ceuta.
Ante esta situación, el embajador marroquí ha defendido que «un diálogo abierto, franco y sereno sigue siendo la vía que debe privilegiarse para afrontar los desafíos comunes, aprovechar las oportunidades que se presentan y construir un futuro próspero», agregando que la gestión migratoria demanda un «compromiso operativo diario, un diálogo constante y la búsqueda de soluciones comunes y duraderas».
