Entender los Certificados de Ahorro Energético (CAE) es fundamental para quienes buscan optimizar su consumo energético y, a la vez, obtener un incentivo económico. Este sistema está diseñado para fomentar que los consumidores y las empresas en Europa implementen medidas de eficiencia energética. En resumen, los CAE son documentos que permiten intercambiar el ahorro de energía por dinero.
¿Qué son los Certificados de Ahorro Energético y por qué valen dinero?
El Ministerio para la Transición Ecológica ha elaborado una lista de medidas que pueden resultar en la obtención de un CAE, evaluando el ahorro en kilovatios hora (kWh) que se puede lograr con cada una. Entre estas medidas se incluye la mejora del aislamiento de edificios, así como la sustitución de vehículos de combustión por eléctricos y la compra de neumáticos más eficientes.
Los usuarios o empresas que han realizado mejoras de eficiencia son propietarios de ese ahorro, y pueden tener compradores dispuestos a pagar por ello: cada kWh ahorrado equivale a 1 euro.
¿Qué pasa con los kWh que ahorras?
Las comercializadoras de energía eléctrica, las petroleras y otras grandes empresas tienen la obligación de contribuir monetariamente al Fondo Nacional de Eficiencia Energética cada año. Sin embargo, pueden reducir su aportación si demuestran que han conseguido un ahorro de energía.
No es necesario que las empresas realicen por sí mismas las medidas de eficiencia; también pueden comprar los derechos generados por acciones emprendidas por terceros. Este intercambio resulta rentable si el costo del megavatio hora (MWh) de esos ahorros es inferior a lo que deben aportar al Fondo.
Por lo tanto, es posible que te paguen dinero por mejorar el aislamiento de un edificio, instalar aerotermia o cambiar a un electrodoméstico más eficiente al generar ahorros de energía convertibles en CAE.
¿Es cierto que la obra se puede hacer gratis?
La viabilidad de realizar obras sin costo depende del ahorro que se consiga y del gasto en las mismas. Si se logran grandes ahorros de energía, y el coste de la obra es bajo, la cantidad que se puede obtener con los CAE podría ser superior a la inversión. De ser así, la reforma puede resultar gratuita y hasta generar un beneficio económico adicional.
Por ejemplo, para mejorar el aislamiento de una vivienda, la normativa permite realizar un cálculo generoso de los kWh ahorrados, siempre que se intervenga al menos el 25% de la fachada y que la combinación de los materiales aislantes y su grosor (superior a 30 cm) sean adecuados. Además, es clave que el aislamiento previo a la obra sea mínimo y que la vivienda se encuentre en una zona climática fría.
Las empresas que proponen estas obras suelen establecer condiciones que faciliten una intervención ágil, como el acceso fácil al falso techo, permitiendo que un operario use una máquina para insuflar el aislante y se expanda rápidamente.
Si tu vivienda está en una zona de clima suave, es posible que no les compense realizar la obra «gratis», ya que no generarán suficientes CAE.
¿Por qué algunas empresas pueden aislar gratis y cuándo deja de ser rentable?
Teóricamente, es factible que la obra sea gratuita, siempre y cuando se reúnan las condiciones para obtener un ahorro significativo de kWh y una adecuada compensación por esos ahorros (CAES). En este contexto, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido preguntas de socios que han realizado obras sin haber pagado. Sin embargo, es importante considerar ciertos riesgos.
¿En qué casos los CAE no se certifican y puedes acabar pagando?
La empresa encargada de la instalación debe encontrar otra dispuesta a gestionar los ahorros y solicitar su verificación. Sin esta verificación, los ahorros no tienen valor.
Es importante mencionar que la verificación no siempre se consigue. A veces requieren documentación que no está disponible, o pueden cuestionar el nivel de aislamiento de origen de la vivienda, lo que complicaría el cálculo de kWh ahorrados. Este proceso hace difícil que empresas gestionen ahorros pequeños o dudosos a nivel doméstico.
Por este motivo, muchas veces los instaladores incluyen en su contrato una cláusula que condiciona el importe por el CAE al que se va a verificado por la entidad competente. Si encuentras tal cláusula en tu contrato, se aconseja no firmarlo a menos que realmente desees realizar la obra, incluso si debes pagar por ella.
¿Cómo detectar empresas poco fiables antes de dar tus datos?
Es crucial tener cuidado con el tipo de publicidad que se observa en redes sociales. Además, algunos enlaces publicitarios llevan a páginas donde la empresa no se identifica y recogen datos de contacto sin informar cómo se utilizarán, ni ofrecer opciones para ejercer derechos en materia de protección de datos.
En ocasiones, se utilizan formularios de Google como única web o solo se puede contactar a través de mensajes en Facebook. Podría tratarse de un «influencer» que transfiere tus datos a una empresa asociada.
Por lo tanto, nunca facilites datos personales en sitios web que no sean claros sobre quién recoge esa información, para qué y cómo puedes comunicarte con ellos para ejercer tus derechos.
¿Qué revisar en materiales, instalación y contrato para no llevarte sorpresas?
Aunque la obra pueda salir sin coste, es fundamental conocer los detalles: qué productos se van a utilizar (marca y denominación), y con qué grosor. Debes verificar que coincida con lo presupuesto. No es suficiente con asegurarte de que el contrato de cesión se puede revocar si no logran certificar los ahorros.
Si estás considerando el aislamiento gratuito, solicita presupuestos a varios profesionales (con o sin cesión de CAEs). Es recomendable hacerlo a través de plataformas que auditen a los profesionales de la rehabilitación.
¿Cuándo estas ofertas pueden ser una buena oportunidad y cuándo deberías evitarlas?
En resumen, las ofertas de «Aísla por 1 euro» o «Aísla sin coste» lanzadas por empresas instaladoras, especialmente de Francia, surgen en un contexto donde la verificación de los CAE aún está en desarrollo.
Esto plantea dudas sobre si se podrán certificar los ahorros de energía que justifican el coste de la obra y permiten que esta sea gratuita. Además, no se puede descartar que las fichas del Ministerio cambien con el tiempo, ya que se actualizan periódicamente.
Antes de comprometerte con una obra de este tipo, evalúa si el tipo de aislamiento que te ofrecen es adecuado para tu vivienda, compara presupuestos y revisa detenidamente las propuestas de cesión de esos ahorros energéticos y el riesgo si no se verifican.
Asegúrate de poder documentar adecuadamente los ahorros de energía (cumpliendo con los requisitos de la ficha y el verificador), lo que te permitirá transferirlos en cualquier momento a otra empresa que ofrezca condiciones atractivas.
Para obras de este tipo, deberías contar con las etiquetas energéticas del edificio antes y después de la reforma, además de un reportaje fotográfico.
Recuerda que los certificados no siempre están verificados, puede faltar la documentación necesaria y los instaladores a menudo incluyen cláusulas que condicionan el descuento a la certificación. Algunos anuncios provienen de empresas mal identificadas que recogen datos personales sin transparencia.
Los consumidores deben evitar compartir información en sitios web que no sean claros, verificar la calidad de los materiales e instalaciones, comparar cotizaciones y garantizar la documentación adecuada (etiquetas y fotografías de energía antes y después) para asegurar la validez del CAE.
