La desinfección de un vehículo a la salida del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA), donde se llevan las muestras de jabalíes hallados muertos, ha desatado todo tipo de especulaciones en torno al reciente brote de peste porcina africana (PPA) en España. Actualmente, el Gobierno está investigando la posibilidad de que el virus haya salido de un laboratorio, y todas las miradas se dirigen al IRTA-CReSA de Bellaterra, una institución que lleva casi dos décadas estudiando este agente patógeno.
El IRTA-CReSA y su papel en la salud animal
El IRTA-CReSA es uno de los laboratorios europeos de referencia en salud animal, localizado en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, en Bellaterra, a apenas un kilómetro del lugar donde se encontraron los primeros jabalíes muertos a causa de la PPA.
Este centro se dedica a estudiar las enfermedades animales, su epidemiología y las mejoras en el diagnóstico y control, desarrollando herramientas de prevención efectivas, como vacunas. En el caso de la PPA, que no se detectaba en España desde 1994, el IRTA-CReSA realiza investigación básica y aplicada, diagnósticos oficiales y también ofrece apoyo científico en situaciones de emergencias sanitarias.
Nueva vía de investigación
Hasta el momento, la hipótesis principal que consideraban las autoridades era que el brote de PPA pudo haber provenido de un bocadillo con embutido contaminado que un jabalí hubiese ingerido en basuras. Sin embargo, un reciente giro en la investigación ha llevado al Ministerio de Agricultura a abrir una nueva línea de análisis sobre el origen del brote, tras recibir un informe del centro de referencia de la Unión Europea que sugiere la posibilidad de que el virus tenga su origen en un laboratorio.
Todos los virus circulantes actualmente en los Estados miembros de la UE pertenecen a los grupos genéticos 2-28, mientras que el virus causante del foco en Barcelona se clasifica en un nuevo grupo genético, el 29, el cual es muy similar al grupo genético 1 que circuló en Georgia en 2007. La existencia de este nuevo virus «no excluye que su origen pueda estar en una instalación de confinamiento biológico», declaró el Ministerio de Agricultura.
El IRTA-CReSA sostiene su posición
Responsables del IRTA-CReSA han defendido la actuación del centro en múltiples entrevistas, asegurando que las estrictas medidas de bioseguridad aplicadas hacen prácticamente imposible que el virus haya salido de allí, transformando las instalaciones en un verdadero búnker. Joaquim Segalés, veterinario e investigador del centro, explicó que incluso se revisaron todos los protocolos de los últimos meses y no se detectó «ninguna alteración de la bioseguridad».
Desde el IRTA-CReSA afirman que todas las muestras utilizadas en el laboratorio se destruyen para garantizar que no quede rastro del virus y así evitar incidentes.
Características del laboratorio de alta biocontención
El laboratorio de IRTA-CReSA es uno de los pocos en España que puede trabajar con virus altamente contagiosos. Posee un sofisticado sistema de biocontención que permite la investigación de patógenos altamente infecciosos. Este laboratorio, que opera a un nivel 3 sobre 4 de biocontención, tiene reglas estrictas para el acceso, incluyendo la necesidad de desnudarse antes de ingresar y vestirse con trajes especiales en su interior. Las medidas de seguridad se refuerzan con duchas desinfectantes obligatorias al salir.
El mantenimiento de presiones negativas es crucial, ya que evita que el aire de las habitaciones contaminadas escape al abrir una puerta. El sistema de filtrado y renovación del aire es riguroso, con circuitos separados para cada sala. Todo está diseñado para minimizar la posibilidad de que cualquier incidente cause la escape de patógenos, garantizando además que ningún material o animal salga de la unidad sin pasar por meticulosos procesos de desinfección, incluyendo la incineración o tratamientos quimicos.
La situación actual ha puesto en el centro del debate la seguridad en la investigación científica y el manejo de virus que pueden tener un impacto severo en la salud animal y pública. A medida que se avanzan las investigaciones, seguirá siendo esencial la colaboración entre los organismos de salud y las instituciones científicas.
