El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha solicitado la recusación de la joyería Yanes. Esta fue designada por el juez instructor del ‘caso Plus Ultra’, José Luis Calama, para realizar una segunda tasación de las joyas incautadas, argumentando supuesta «falta de imparcialidad» y «un interés indirecto en el proceso».
En un escrito al que ha tenido acceso, la defensa de Zapatero impugna la elección de esta joyería. Según alegan, el director general de la empresa, Juan Yanes, afirmó en televisión que la colección tiene un valor estimado en dos millones de euros.
«El director general, con poderes de administración y aparentemente uno de los actuales propietarios de la joyería que ha sido designada judicialmente para efectuar una nueva valoración de las joyas vinculadas a mi representado, ha expuesto públicamente su parecer sobre los aspectos más relevantes y menos técnicos de la pericial que ha sido encargada», se señala en el escrito.
Juan Yanes manifestó «públicamente» que las joyas tienen un «valor incalculable» y que, en todo caso, podrían valer «cerca de dos millones» de euros, enfatiza Zapatero.
La defensa del expresidente argumenta que el hecho de que Yanes haya emitido «un parecer público» sobre el valor del ajuar «evidencia de forma clara que los peritos que finalmente intervengan en la pericial difícilmente podrán desvincularse» de la valoración realizada en televisión.
Por ello, concluyen que la joyería Yanes «tiene un interés claro en que el valor conjunto de las joyas se acerque a los dos millones de euros».
«Para mí son piezas auténticas»
El abogado de Zapatero sostiene que la doctrina del Tribunal Constitucional respecto a la imparcialidad de las pruebas periciales «es difícilmente predicable de quien ya ha hecho manifestaciones públicas sobre las mismas joyas, refiriéndose a su condición y valor».
Ante esto, solicita «que se deje sin efecto la designación efectuada» a la joyería Yanes por el juez Calama, pues considera que hay «una aparente falta de imparcialidad y objetividad del perito» que podría desembocar en «un interés directo en que el resultado de la pericial sea acorde con lo manifestado públicamente».
El abogado destaca que Juan Yanes participó en un programa de televisión la tarde del 26 de mayo, un día después de que se conocieran las imágenes de la colección aportadas a la causa.
Durante su intervención, Yanes «examinó las fotografías de las piezas que aparecían en el sumario» y comentó que «cuatro o seis piezas» tenían «un valor incalculable». Además, estimó que el conjunto «podía valer un par de millones de euros».
«Cuando el presentador comentó que ese valor dependería de que las piedras fueran auténticas, Juan Yanes manifestó que consideraba probable que fueran auténticas, llegando a decir ‘para mí son piezas auténticas’, aunque admitió un cierto margen de posibilidad de que fueran imitaciones», añade el escrito.
Un «obsequio» saudí
El juez Calama ha abierto una pieza separada contra el expresidente por presuntos delitos fiscales y de contrabando en relación con las joyas halladas en el registro de su despacho, las cuales han sido tasadas de forma preliminar en 1.300.000 euros por la joyería Ansorena, al considerar que el origen de las mismas «no está justificado».
Esta semana, el juez solicitó a la joyería Yanes que informe «sobre los distintos extremos de las piezas de joyería, como la posible identificación del área geográfica de creación, la identificación de los metales preciosos, su valor de reposición actual y del conjunto del lote, así como su antigüedad», entre otros aspectos.
También ha dado un plazo de tres días al expresidente para que aporte «toda la documentación que tenga en su poder» sobre el origen de la colección.
En otro escrito dirigido al juez, Zapatero indica que las joyas son un «obsequio» realizado por la Casa Real de Arabia Saudí en junio de 2007, durante su mandato en Moncloa, y que «se entregó en Madrid en su vivienda familiar» ubicada en el Palacio de la Moncloa, con motivo del viaje oficial del monarca saudí Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud.
El expresidente aclara que la colección recibida se compone de tres juegos de joyería «de similar estructura, basados en un mismo diseño tradicional y diferenciados esencialmente por las gemas que los componen», tales como rubíes, esmeraldas y zafiros, que son «la parte más valiosa de las piezas a las que se refiere la investigación, hasta superar el 90 por ciento del valor total».
Argumenta que «se trató de una atención estrictamente personal, aceptada por deferencia y como muestra de agradecimiento y respeto» hacia el monarca.
«Por eso las piezas a las que hacemos referencia se guardaron y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno, y sin conciencia de su valor material», concluyó.
