Caracas (EFE) – El canciller venezolano, Yván Gil, expuso este domingo a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, la situación de seguridad en el Caribe, resaltando las «amenazas» que representa el despliegue naval de EE.UU. en la región. Según Gil, EE.UU. mantiene al menos 8 buques de guerra y un submarino de ataque rápido cerca de las costas de Venezuela, bajo el argumento de combatir al narcotráfico.
En una comunicación a través de Telegram, Gil informó que, en el marco de la presidencia que Rusia ejerce en el Consejo de Seguridad de la ONU, sostuvo una llamada telefónica con Lavrov. Durante esta conversación, el canciller venezolano manifestó su preocupación por cómo «sectores políticos de Estados Unidos» buscan «justificar un despliegue bélico» que pone «en riesgo la estabilidad del continente».
Gil destacó que recibió una «plena expresión de apoyo y solidaridad del Gobierno ruso con Venezuela», así como un compromiso por parte de Rusia para la preservación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
ONU como marco de acción conjunta
El canciller también indicó que ambos coincidieron en la importancia de «fortalecer la acción conjunta en el marco de la ONU, el Consejo de Seguridad y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas», con el fin de garantizar el respeto al derecho internacional y la soberanía de los pueblos.
El pasado martes, el Parlamento de Venezuela, controlado por el chavismo, aprobó un proyecto de asociación estratégica y cooperación entre el país suramericano y Rusia, aunque no se ofrecieron detalles concretos sobre su contenido.
El 18 de septiembre, el Parlamento realizó la primera discusión sobre este proyecto, que, según el diputado chavista Roy Daza, se presenta en un contexto «que tiene que ver con el nuevo momento de la geopolítica del mundo».
Daza afirmó que el tratado «impone» en materia de cooperación un «diálogo político de alto nivel», así como un respeto a «la soberanía, el arreglo pacífico de las controversias, el respeto a los derechos humanos y a la autodeterminación de los pueblos».
Esta legislación se aprobó en medio de una creciente tensión por el despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, que, según Washington, busca combatir el narcotráfico proveniente de Venezuela. Sin embargo, Caracas denuncia que dicha incursión es un intento de propiciar un «cambio de régimen» e imponer «gobiernos títeres».
