En el Tribunal Supremo (TS), el 5 de noviembre de 2025, se llevó a cabo una sesión clave del juicio que involucra al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Durante esta sesión, tres periodistas ofrecieron testimonios sobre la información que manejaban respecto a un caso de presunta filtración, afirmando haber tenido acceso a datos antes que el propio fiscal. Uno de ellos declaró: «No me ha pasado un papel nunca».
Los periodistas que testificaron eran parte de un grupo más amplio, compuesto por media docena de informadores, quienes aseguraron haber recibido información crucial en el contexto de una investigación sobre García Ortiz. Este se enfrenta a acusaciones de filtrar un correo electrónico enviado el 2 de febrero de 2024 por Carlos Neira, abogado de Alberto González Amador, que ofrecía a su cliente un acuerdo para reconocer dos delitos fiscales a cambio de evitar la cárcel.
Según los datos presentados en la causa, García Ortiz recibió este correo a su cuenta personal de Gmail a las 21:59 horas del 13 de marzo de 2024, después de que la jefa de la Fiscalía Provincial de Madrid, Pilar Rodríguez, lo rebotara. Mientras tanto, los periodistas informaron sobre negociaciones entre la defensa de González Amador y el fiscal Julián Salto.
José Precedo, de ‘eldiario.es’, explicó que el 6 de marzo había recibido un expediente que incluía tanto la denuncia de la Fiscalía como el famoso correo. Sin embargo, la publicación de esta información se retrasó porque había que contrastar los datos, dada su complejidad. Subrayó que su fuente le había prohibido exhibir el correo, que había recibido en un pantallazo impreso, y que no podía revelar su contenido sin autorización, ya que advertencias previas le habían hecho temer por las posibles consecuencias de una publicación incorrecta.
El investigador resaltó que había formado un equipo para manejar la información recibida, y al final, el 12 de marzo publicaron que ‘la pareja de Ayuso defraudó 350.951 euros a Hacienda’ a través de una red de facturas falsas. Durante el juicio, el abogado de la acusación particular, Gabriel Ramos, cuestionó por qué no se divulgó el correo inmediato cuando lo tuvieron, y por qué se esperó hasta la noche del 13 de marzo. Precedo enfatizó la necesidad de confirmar los detalles de la historia antes de su publicación, refiriéndose a la importancia de una verificación rigurosa en su trabajo.
Defensa de la prensa y la inocencia de García Ortiz
Durante su testimonio, Precedo fue insistente en que, tras 22 años de carrera, nunca había recibido información directa de García Ortiz. Mencionó anécdotas sobre sus interacciones con el fiscal, enfatizando que su trabajo siempre había sido independiente y sin influencias ilegítimas. “Puedo añadir que en 22 años de carrera, Álvaro García Ortiz no me ha pasado un papel nunca”, sostuvo enérgicamente.
Al cierre de su testimonio, Precedo reiteró su conocimiento sobre la fuente de la información y defendió la inocencia del fiscal, aunque no pudo revelar quién era debido a las leyes de secreto profesional. Esta declaración generó una reacción amistosa del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, quien hizo un comentario ligero respecto a la insistencia de Precedo en señalar que sabía la fuente sin revelarla.
El testimonio del periodista fue respaldado por Marcos Pinheiro, quien también fue parte del equipo de ‘eldiario.es’, y declaró que trabajó conjuntamente con Precedo. Por otro lado, Alfonso Pérez Medina, periodista de La Sexta, confirmó que compartió información sobre los correos en un grupo de WhatsApp antes de que el fiscal general recibiera el contenido completo.
¿Dónde está el desdoro?
Uno de los testimonios más destacados fue el de Esteban Urreiztieta, quien escribió un artículo en ‘El Mundo’ informando sobre la oferta de la Fiscalía hacia González Amador. Explicó que contaba con varios elementos de información, como un correo de Salto enviado a Neira que mostraba que la Fiscalía se disponía a negociar. Aclaró que su publicación no tenía como intención dañar la reputación de la Fiscalía, sino más bien presentar información relevante y de interés periodístico.
Este testimonio y los demás presentados en el juicio abren un importante debate sobre la ética periodística, la protección de las fuentes y el papel de la prensa en la divulgación de información sensible, especialmente en contextos judiciales donde se enfrentan intereses personales y profesionales en juego.
